Transformar el Estado mexicano para el Plan México
El Plan México señala una dirección clara para el crecimiento económico; en ese sentido, se requiere la transformación del Estado para que el plan se traduzca en los resultados que el país necesita, indica el informe realizado por la profesora Mariana Mazzucato y la doctora Lara Merling, investigadoras del Instituto para la Innovación y el Propósito Público de la University College London.
“México cuenta con los planes, instituciones y activos financieros necesarios para llevar a cabo su estrategia nacional de desarrollo, pero debe concretar la arquitectura de ejecución que los hace funcionar de manera conjunta”, de acuerdo con el informe Transformación del Estado para el Plan México: Un enfoque orientado por misiones para lograr la prosperidad compartida.
En él, Mazzucato y Merling destacan que el país cuenta con elementos claves para llevar a cabo el Plan México, entre ellos un marco de planificación nacional, agenda de inversión, bancos de desarrollo con mandatos pertinentes y nuevos instrumentos de contratación pública y regulación.
Sin embargo, falta el “nivel de inversión pública necesario, un sector financiero que invierta en la economía productiva, las relaciones público-privadas adecuadas y una coordinación intergubernamental”, se expone en un comunicado sobre el informe.
Respecto a la coordinación, el documento sostiene que el Plan México involucra a secretarías, bancos, reguladores, empresas públicas y distintos niveles de gobierno. Sin embargo, los presupuestos y los mandatos permanecen atomizados, lo que implica financiamiento, pero no con enfoque de cartera alineado con las misiones.
De ahí que recomienda “proteger la inversión pública productiva y rediseñar las reglas fiscales”, “traducir las metas verticales del plan en desafíos (seguridad hídrica, energía limpia, salud para todas y todos, soberanía alimentaria) que requieran inversión e innovación intersectoriales e interministeriales”.
También, promover la coordinación de los bancos de desarrollo en un sistema unificado, que preste antes y por más tiempo frente a las carteras de misiones, y utilizar la contratación pública de forma estratégica para agregar la demanda pública y crear mercados, para que las pequeñas empresas puedan crecer.
Asimismo, llama a condicionar el apoyo público, de manera que las empresas que reciban financiamiento, contratos o concesiones se comprometan a la inversión productiva, a los proveedores nacionales, al trabajo digno y a la reinversión, entre otras medidas.
(Con información de La Jornada)
