Nuevas tecnologías, envejecimiento poblacional y seguridad social
La seguridad social es uno de los más grandes logros en el Estado constitucional contemporáneo y enfrenta los retos de incorporar nuevas tecnologías que faciliten una atención más rápida; el acceso a la cobertura en un mercado de trabajo cambiante y el envejecimiento poblacional, consideró el abogado general de la UNAM, Hugo Alejandro Concha Cantú.
Al inaugurar el Segundo Congreso Internacional de Seguridad Social, el investigador precisó que la innovación en la seguridad social es una necesidad estratégica para la excelencia organizativa, pasando de modelos tradicionales a sistemas que tienen que ser mucho más ágiles y centrados en la atención a la ciudadanía, incorporando tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA) y la biometría.
El segundo eje fundamental, señaló, es la cobertura en un mercado de trabajo cambiante, caracterizado por la informalidad persistente en nuestras sociedades y los nuevos trabajos derivados de las plataformas digitales, donde la informalidad laboral sigue siendo el factor principal del cual se derivan todas aquellas brechas para brindar una protección social adecuada.
Como tercer punto, indicó que el envejecimiento de nuestra población está redefiniendo las trayectorias vitales y exige sistemas de pensiones que equilibren la sostenibilidad financiera de los estados, con la adecuación de las prestaciones que conllevan, por lo que se debe transitar hacia modelos que reconozcan el cuidado como un derecho social fundamental.
Al hacer uso de la palabra, Sonia Venegas Álvarez, directora de la Facultad de Derecho (FD), sede del Congreso, destacó que el encuentro reafirma un diálogo que trasciende fronteras y disciplinas en torno a la protección que los estados instituyen para salvaguardar el bienestar de las personas frente a contingencias como enfermedad, desempleo, invalidez, vejez o muerte.
Ante profesores y estudiantes reunidos en el Aula Magna Jacinto Pallares, la también investigadora precisó que la relevancia de la seguridad social radica en su dimensión protectora, en su capacidad para fortalecer el tejido social y de ampliar las condiciones de igualdad.
La directora de la Facultad de Derecho expresó: “Los sistemas de seguridad social enfrentan en la actualidad desafíos de una complejidad creciente: las transformaciones demográficas, el envejecimiento poblacional, las nuevas configuraciones familiares, la precarización del empleo, el impacto de las tecnologías emergentes exigen una revisión profunda de sus estructuras, alcances y mecanismos de financiamiento.
A su vez, Pedro Kumamoto Aguilar, secretario general de la Conferencia Internacional de Seguridad Social, comentó que la academia, en especial la UNAM, es una aliada fundamental, ya que fortalece el espíritu humanista de quienes legislan y ejecutan los sistemas de seguridad social en México. Además, produce la doctrina jurídica y el conocimiento técnico que orientan la acción pública.
Kumamoto Aguilar afirmó que a través de espacios como los que construye la Universidad y la academia se crea una cultura en la que la seguridad social debe reconocerse como lo que es: un derecho fundamental. “Una universidad con esta vocación es, de manera natural, una aliada de los marcos normativos que obligan al Estado a actuar.”
En el marco de la inauguración del encuentro, la conferencia magistral estuvo a cargo de Eduardo Ferrer Mac-Gregor, exjuez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien habló sobre los derechos que se encuentran amparados bajo la convención americana.
Como parte de la charla “La justiciabilidad en seguridad social”, el jurista apuntó que entre ellos está el derecho a la seguridad social, cuya protección debe garantizarse no sólo en el ámbito de los derechos civiles y políticos, sino también en el de los derechos económicos, sociales culturales y ambientales.
Esto se deriva del propio preámbulo del pacto de San José, que alude a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuando afirma que una persona sólo puede ser verdaderamente libre –exenta de temor y de miseria– si se crean las condiciones que le permitan gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, al igual que de sus derechos civiles y políticos; a los que hoy se suman también los derechos ambientales, concluyó Ferrer Mac-Gregor.
(Con información de Gaceta UNAM)
