Prevén 40 millones de toneladas de sargazo en el Atlántico

Para 2026, se estiman 40 millones de toneladas de sargazo distribuidas a lo largo del océano Atlántico, por lo que se necesita prever acciones de recolección más intensas que en 2025, cuando en Quintana Roo se recogieron 96 mil toneladas, alertó el coordinador del Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra (LANOT), con sede en el Instituto de Geografía de la UNAM, Jorge Prado Molina.

En la conferencia “Detección de sargazo en el Caribe Mexicano utilizando imágenes satelitales”, organizada por el Programa Espacial Universitario, dijo que a partir de 2022 se comenzaron a registrar grandes cantidades en las costas de esa entidad, causando daño en arrecifes y pastos marinos, así como afectación económica porque numerosos turistas se han alejado de las playas.

El impacto también es en la salud, ya que este material captura arsénico, mercurio y cadmio del océano, razón por la cual es inadecuado para alimentar animales; además, si se deposita en la selva o algún lugar no autorizado, contamina los acuíferos. Y al retirarlo por medios mecánicos se causa deterioro porque se quita parte de la arena.

Como parte del Seminario Universitario del Espacio, el científico mencionó que en el LANOT se ha abordado el tema de su detección en los últimos seis años, con la participación de otras instancias. “Nuestro primer objetivo fue monitorear las manchas que arriban a nuestro país, y evitar que lleguen a los arrecifes y costas”, comentó.

Por ello, añadió que se han instalado barreras de contención en 90 kilómetros de litoral, pero no han sido suficientes ante la gran cantidad que llega a las costas.

“Cuando se descompone, se hunde, y pasa por debajo y termina causando la marea marrón”, explicó.

Detalló que el sargazo, que se origina en el océano Atlántico, en realidad es un ecosistema en sí mismo; es refugio de peces, crustáceos y tortugas. Obedece a causas como el calentamiento global y el cambio en las corrientes oceánicas, y pero “puede duplicar su volumen en 18 días”.

De acuerdo con Jorge Prado, recurren al Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, que tiene una unidad en Puerto Morelos, para estar seguros que lo observado en las imágenes es lo que ocurre en campo. Se utiliza GPS flotante para obtener la ubicación y seguimiento, y se usa un espectroradiómetro a fin de obtener las llamadas firmas espectrales de las algas.

También han tomado imágenes con drones para ver qué pasa con ese fenómeno y con el arrecife, apuntó el universitario. Para desplegar y analizar la información se desarrolló un visualizador web que permite determinar a qué distancia está y qué cantidad arriba; y con el modelo dinámico se sabe dónde va a encallar, entre otra información.

A decir del científico, cuentan con un acervo de cuatro mil 700 imágenes de la zona de estudio, con las cuales se pueden elaborar análisis en retrospectiva. También apoyan la difusión de la ubicación de sitios y métodos de disposición del producto en tierra, al igual que nuevas formas de solución como la captura del alga mar adentro para triturarla y que no flote.

(Con información de La Jornada)

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