Nueva zona arqueológica de Izamal está en restauración

Chaltún Há es una de “las estructuras que se encuentran muy cerca del centro prehispánico; estamos como a kilómetro y medio”

Mérida, Yucatán. En Izamal hay 12 estructuras monolíticas, Chaltún Há es la cuarta que estará abierta al público, además de El Conejo, Kinich Kak Moo e Izamatul. En el municipio se tiene registro de un total de 168 estructuras arqueológicas.

Durante la inauguración de Chaltún Há, José Arturo Chab Contreras, jefe jurídico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dijo que el sitio “no está completamente restaurado, implica que el INAH tenga que hacer una labor de investigación”.

El terreno donde se encuentra la estructura fue donado por Carlos Molina Medina, “son cuatro hectáreas, así pudimos entrar a trabajar”, detalló el director del proyecto, el arqueólogo Rafael Burgos Villanueva en entrevista.

El jefe jurídico del INAH señaló que la inversión realizada para la recuperación del sitio “logra recuperar el círculo virtuoso de la difusión de la investigación del patrimonio cultural”, aseguró además que el instituto continuará “realizando acciones para recuperar los vestigios arqueológicos de Izamal”.

Destacó la necesidad de “invertir en su salvaguarda y su conservación, en dar certeza jurídica a la propiedad. Continuaremos dándole a Izamal el lugar que le corresponde, que es un lugar privilegiado en el tema de la conservación, la ciudad de las Tres Culturas. Nuestra labor como instituto seguirá, nuestra presencia en Izamal continuará”.

Importancia de Chaltún Há

El arqueólogo Rafael Burgos Villanueva dijo que Chaltún Há es una de “las estructuras que se encuentran muy cerca del centro histórico, del centro prehispánico; estamos como a kilómetro y medio”.

“Tenemos toda una ciudad prehispánica con enormes basamentos que muchas veces no se pueden apreciar a simple vista, se tiene que apreciar más desde el aire porque son estructuras gigantescas”, aseguró, recordó que la pirámide de Kinich Kak Moo “es la estructura más grande y más voluminosa de Mesoamérica, estamos hablando de una ciudad muy importante de la época temprana”.

Chaltún Há “es como una colonia” del centro ceremonial, “Izamal tiene alrededor de la ciudad 13 sitios satélites, juegan un papel importante porque están cerca del centro histórico; era un centro administrativo”, aseguró el director del proyecto.

Destacó que la investigación no se ha hecho por el tamaño de los monumentos y la complicación de hacer pozos estratigráficos: “se han hecho en los lugares donde son de menor tamaño, por ejemplo, tener un pozo en el Kinich Kak Moo sería un pozo gigantesco de arriba de 10 por 10, sólo la base, más la profundidad que tenga. Tenemos que hacer pozos donde podamos realmente en un tiempo no tan largo sacar información y poder ser costeable”.

Descubrimientos y proyectos en Chaltún Há

Chaltún Há “ha tenido tres intervenciones, se encuentra todavía en proceso de restauración. Quedamos en un acuerdo con el ayuntamiento y se firmaron convenios para que se abriera al púlico aunque no está terminado, porque nos falta toda la parte superior”.

Una de las particularidades de Chaltún Há es que “como se habrán dado cuenta, en todo alrededor no hay una escalinata, eso llama mucho la atención, que siendo una estructura no hay acceso”, en las excavaciones de la parte frontal “donde están las huellas de un Sac Bé que comunica hacia el centro de la ciudad y encontramos una escalinata de otro periodo constructivo que se encuentra recubierto en un periodo posterior”.

Entre los proyectos a futuro está el de “abrir un pedazo una parte del basamento, encontrar la escalinata y restaurarlo para que la gente pueda tener acceso”.

Hemos encontrado cerámica durante los trabajos, “nos permitió fechar, es del clásico tardío, es decir, entre 800 y el mil d.C. es una de las estructuras más tardías del sitio”.

Donación de terrenos

Los terrenos donde se asienta Chaltún Há fueron donados por Carlos Molina Medina, “él amablemente nos dijo, trabájenla y nosotros vamos a donar el terreno”, detalló Rafael Burgos.

Recordó que uno de los problemas para trabajar en el sitio es que “antes había aquí una torre que llevaba luz eléctrica hasta Cancún. Estuvimos con pláticas con la Comisión Federal de Electricidad y acabamos en un litigio, pero al final ganamos porque se encontraba sobre el basamento”.

Consideró de gran importancia la donación de las cuatro hectáreas, pues “todas las estructuras que estamos hablando del centro de la ciudad se encuentran dentro de predios particulares, ese es un gran problema para los arqueólogos.

(Con información de La Jornada Maya)

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