Vigorexia, un ejemplo negativo

La fisioculturista rusa de 35 años Eleanora Dobrinina, más conocida como la mujer con un “0 por ciento de grasa corporal”, ha sido criticada en las redes y acusada de hacer apología de la vigorexia o dismorfia muscular.

Los médicos aseguran que una mujer de 35 años debe tener entre el 21 y el 33 por ciento de grasa corporal para estar saludable, pero la rusa, residente en Canadá, tiene, según dicen algunos, un 0 por ciento de grasa corporal.

Dobrinina, que publica vídeos en sus redes sociales donde presume de músculos y cuelga imágenes de sus entrenamientos, se ha defendido de los ataques de los internautas asegurando que está muy sana y que tiene suficiente grasa corporal.

La culturista explica en su página web el cambio de imagen al que se ha sometido en los últimos años para animar a otras personas a hacer lo mismo. Eleanora ha pasado de pesar 103 kilos a pesar solo 57.

Salto a la fama

Su historia se conoció hace unos días, cuando los medios de comunicación de medio mundo reprodujeron el vídeo de Dobrinina, de la cual hasta ese momento ni siquiera se conocía la identidad.

Esto hizo que la fisioculturista se enfadase por el hecho de que nadie reconociera su trabajo y su carrera y lo publicó en sus redes sociales. Fue ahí cuando surgió el debate entre aquéllos que habían visto el vídeo y discutían si un cuerpo como el de esta mujer es saludable o no.

Aunque la rusa aseguró que no era cierto que ella pretendiera alcanzar el “0 por ciento de grasa corporal”, los internautas continuaron diciendo que, igualmente, su forma física era peligrosa, ya que se encuentra muy por debajo de los parámetros de entre el 21 y el 33 por ciento de grasa corporal recomendados para alguien de su edad y género.

Dismorfia muscular

La vigorexia o dismorfia muscular es un trastorno mental que produce una obsesión patológica de la persona por su estado físico.

El trastorno, conocido también como anorexia invertida, incide sobre la conducta alimentaria y hábitos de vida del que lo sufre ya que tiene una visión completamente distorsionada de sí mismos que les lleva a verse débiles y les hace someterse a una actividad física extrema.

Además de esta adicción al ejercicio físico se produce una gran ingesta de proteínas y carbohidratos y, en algunos casos, anabolizantes y esteroides para ayudar a aumentar la masa muscular.

Aunque este trastorno no está reconocido como enfermedad aún, tiene una incidencia de 4 de cada 10 mil personas y suele afectar a hombres jóvenes de entre 18 y 35 años.

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