Irak, al desastre económico por hecatombe petrolera

Las previsiones sobre las caídas de los precios del crudo costarían a Irak dos tercios de sus ingresos netos este año, advierten expertos

Lastrado por la caída de los precios del petróleo y el estancamiento político, Irak está a las puertas de una hecatombe financiera que podría obligar a tomar medidas de austeridad, reavivando las protestas antigubernamentales.

Muchos funcionarios parecen optimistas, pero los expertos creen que se trata de una «fase de negación», puesto que todo indica que las previsiones sobre las caídas de los precios del crudo costarían a Irak dos tercios de sus ingresos netos este año.

Los precios del petróleo Brent se desplomaron esta semana a 26 dólares por barril, el nivel más bajo desde 2003, arrastrados por la bajada de la demanda mundial por el nuevo coronavirus y sumidos en una guerra de precios entre los principales productores, Arabia Saudita y Rusia.

Irak, cuya economía depende de los ingresos petroleros en más del 90%, tendrá que enfrentarse a «enormes presiones económicas», dijo Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Irak es el segundo mayor productor de crudo en el cártel petrolero de la OPEP, y generalmente exporta alrededor de 3,5 millones de barriles por día.

El borrador de presupuesto para 2020 se basa en un precio proyectado de 56 dólares por barril. Con la caída de los precios, el ingreso neto de Irak bajaría un 65% en 2020 en comparación con el año pasado, incurriendo en un déficit mensual de 4 mil millones solo para pagar salarios y mantener al gobierno en funcionamiento.

«En la crisis actual, los ingresos petroleros de Irak tendrán dificultades para alcanzar 2 mil 500 millones por mes», dijo Birol, quien pidió a los funcionarios iraquíes que encuentren «soluciones urgentes».

Altos funcionarios dijeron a AFP que los ministerios de Finanzas y Petróleo, el Banco Central de Irak (CBI) y los bancos estatales estaban explorando formas de recortar costos y encontrar financiamiento.

«Hay algo de ansiedad, pero no es grave», dijo a la AFP el gobernador del CBI, Alí Allaq. «Los precios del petróleo no se mantendrán en este nivel. No esperamos que suban mucho, pero lo suficiente como para asegurar la cantidad requerida», dijo.

Presupuesto hinchado

Aún así, dijo Allaq, los funcionarios estaban revisando el borrador del presupuesto de 2020, uno de los más ambiciosos de Irak con alrededor de 164 billones de dinares iraquíes (unos 137.000 millones de dólares).

Más del 75% ha sido reservado para salarios y otros costos de funcionamiento, y el resto para inversiones de capital.

Los salarios aumentaron de 36.000 millones de dólares en 2019 a 47.000 millones para 2020, después de que 500.000 nuevos empleados fueron contratados para poner fin a meses de manifestaciones antigubernamentales.

El gobierno emplea a unos cuatro millones de iraquíes y paga pensiones a tres millones, además de proporcionar asistencia social a otro millón.

«Con base en nuestras indicaciones preliminares, podremos cubrir la deuda externa y los salarios», dijo Allaq, mientras se recortan subsidios y servicios que no son «económicamente eficientes».

Pero cualquier recorte en un momento de contracción económica global podría hacer salir de nuevo a la gente a la calle.

Otras opciones incluyen recuperar «billones» de dinares de cuentas en bancos estatales donde los ministerios acumularon años de fondos excedentes, así como emitir bonos al público y reprogramar pagos de deuda interna, dijo Allaq.

El gobierno no tiene planes de devaluar la moneda, obtener nuevos préstamos externos o detener los pagos a las compañías petroleras internacionales, que ascienden a alrededor de mil millones de dólares por mes.

«Crisis peligrosa»

Otros funcionarios, en cambio, reconocen en privado que no comparten el optimismo de Allaq.

Un asesor iraquí de alto rango describió la situación como una «crisis peligrosa». Otro dijo que sería imposible recortar el presupuesto en un país clasificado por Transparencia Internacional como el 16º más corrupto del mundo.

«Algunos ministros están en contra de los recortes porque podría amenazar sus redes de influencia», dijo el asesor.

El funcionario agregó que el gobierno estaba asumiendo que los precios del petróleo se normalizarían dentro de dos meses, un pronóstico no compartido por la AIE.

«Esconder la cabeza no es una política», dijo Ahmed Tabaqchali, del Instituto de Estudios Regionales e Internacionales con sede en Irak.

Aunque Irak ya tuvo que hacer frente a la caída de los precios en 2014 y 2016, no sufrió la caída drástica actual de la demanda global, particularmente de China, el principal importador de Irak.

Y apoyarse en la comunidad internacional es menos viable que en 2014, cuando las potencias mundiales estaban interesadas en ayudar a Irak a luchar contra el grupo Estado Islámico.

Irak podría tener que recurrir a reservas por valor de unos 60.000 millones de dólares para cubrir el déficit, dijo Tabaqchali, pero inevitablemente tendría que recortar salarios y tal vez incluso pedir prestado a nivel internacional.

Incluso si los mercados finalmente se estabilizaran, el crudo iraquí tendría problemas para competir con el exceso producido por Arabia Saudita.

(Con información de AFP)

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