Tabasco, entre la escasez económica y la abundancia de inseguridad

La escasez económica en Tabasco no se entiende si se observa el presupuesto del estado que cada año obtuvo incrementos significativos (salvo este año) porque no se percibe que el gobierno estatal esté invirtiendo esos miles de millones de pesos.

El gobierno de Arturo Núñez Jiménez sigue esperando que el presidente Enrique Peña Nieto venga a rescatar su administración y así no se puede, su periodo al ‘frente por Tabasco’ concluirá sin que hay lugar tal milagro.

Sin obra pública, sin apoyo a emprendedores, sin recursos para proyectos productivos, todavía se espera que la reforma energética algún día llegue a producir algunos beneficios para las familias tabasqueñas.

Pero no hay razón para pensar de esa manera.

Si siendo Pemex una empresa del Estado mexicano, sustrajeron la riqueza petrolera y sólo devolvieron una mínima parte (y aún esta mínima parte fue saqueada por los gobernantes priistas), no es lógico pensar que las empresas privadas nacionales y extranjeras van a sacar dinero de sus ganancias, para repartirlo entre la población.

También se cree, como se cree en santaclós y los reyes magos, que tarde o temprano la zona económica especial hará que lleguen empresarios a diestra y siniestra para derramar millones y millones de pesos entre sus trabajadores contratados en la entidad.

Obviamente esto tampoco va a suceder, si algún día empiezan  a llegar los nuevos negocios a Tabasco lo harán bajo el mismo esquema que han operado: todos los beneficios para ellos y si acaso ofrecerán empleos mal pagados para los tabasqueños.

Por otra parte, la inseguridad predomina en la entidad ante la pasividad del gobierno nuñista y su afán por actuar como una avestruz (como lo hizo Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México) al negar que en la entidad operan grupos de la delincuencia organizada.

Ejecuciones, secuestros, feminicidios, infanticidios, asaltos, huachicoleo, robos de autos, a casas habitación, a comercios, a usuarios del trasporte, a transeúntes… pero para la SSP, la FGE y el propio Ejecutivo Estatal, no pasa nada, la inseguridad es solamente una percepción.

Todas estas ideas promovidas por lo que yo llamo el ‘prirredismo’ tabasqueño, sólo sirven para engañar a la gente y mantener los esquemas de poder de siempre que únicamente benefician a un puñado de personajes pertenecientes a uno u otro partido político o del sector privado que vive de los recursos públicos.

Si ustedes pueden ver esto, ya están del otro lado. El cambio es posible y lo es de manera pacífica mediante la emisión del sufragio libre, no condicionado a una torta y un pozol, a unas monedas, sino votar realmente por un cambio que traiga prosperidad para ti y tu familia.

Un cambio que traiga seguridad, paz y tranquilidad, que termine con la corrupción y la impunidad, que impulse la producción de todos los sectores económicos y de empresas de todos los tamaños, micro, pequeños, medianos, grandes y macro negocios.

Cada ciudadano tiene este 1 de julio la oportunidad darse y dar a Tabasco la oportunidad de poner a un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Basta de gobiernos elitistas que sólo miran por su propio bienestar y de los sectores económicos privilegiados: Todos somos Tabasco.

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