El recurso de la ira puede convertirse en problema

En algunas oportunidades suele ser difícil controlar nuestros sentimientos, pero enfadarse suele ser más perjudicial que beneficioso, puesto que el problema no es sentir enojo si no cómo lo manejas, aquí te contamos algunos efectos negativos de la ira:

La ira es una reacción a algo molesto o irritable, y se tiende a reprimir, pero eso no es una forma de controlarla al contrario es dañino para la salud psicofísica.

Lo recomendable es no ignorar el hecho de que sentir molestia por algo, es una emoción humana natural e incluso saludable, el problema esta cuando no es bien controlada, ya que se te puede ir de las manos y provocar mayores inconvenientes.

Perjudica tus nervios: Al enfadarte tu cuerpo se tensa, los músculos se contraen y afecta tus pulmones, por eso puedes llegar a sentir que te falta el aire.

El enfado constante y desmedido puede hacerte padecer enfermedades cardiovasculares. Además de generar catecolaminas (hormonas de estrés). Aumentando la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, los niveles de azúcar en la sangre y la transpiración.

Afecta tus facultades cognitivas: hacen que actúes de manera irracional, poco reflectiva restando habilidad a tus recursos cognitivos. Inhabilitando el lóbulo frontal, encargado de controlar los impulsos.

Haciendo más difícil el proceso de razonar y analizar. Por eso al dejarte llevar por el enojo te es más difícil dialogar y llegar a un acuerdo.

Produce miedo: Junto al enfado llegan una serie de actitudes que pueden resultar amenazadoras para los demás. Intimidar a alguien solo hará que huya o te evite. Causando problemas en tus relaciones sociales.

Afecta la comunicación: El cerebro hace una lista de prioridades y si detectamos peligro se encubre, minimizando la percepción del resto. Cuando te alteras y explotas, tu cerebro se desconecta en busca de refugio. Obviando lo que quieres expresar. Esto hace que las personas que estén a tu alrededor no tomen en serio la situación e invaliden tu actitud y lo que quieres comunicar.

Evita perder el control, los gritos y la agresividad. Pero tampoco evites o reprimas tus molestias, la ira acumulada aflorara en algún momento de manera desmedida sin responder a algo en concreto y también puede producir depresión, así como úlceras, fuertes dolores de cabeza y migrañas.

(Con información de El Universal)

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