El empleo de la IA no debe sustituir el pensamiento crítico
La capacidad de la inteligencia artificial (IA) para elaborar ensayos, resumir textos y construir argumentos plantea nuevos retos para la formación universitaria, sobre todo en las humanidades. Ante este panorama, el desafío no consiste en rechazar estas tecnologías, sino en evitar que su uso sustituya el desarrollo del pensamiento crítico, la reflexión y la argumentación.
Señaló lo anterior Nancy Núñez Hernández, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, durante la emisión del D(IA) UNAM, espacio dedicado al análisis de la IA generativa en la educación.
A partir de su artículo “El uso de la IA y la formación universitaria en humanidades”, publicado en Figuras, Revista Académica de Investigación, la especialista explicó que el pensamiento crítico implica desarrollar una actitud reflexiva que permita cuestionar afirmaciones y creencias que suelen aceptarse como verdaderas; “es una actitud que busca profundizar en diferentes prácticas o estrategias que nos permitan cuestionar nuestras propias convicciones o las de otras personas, o simplemente nuestro entorno”.
Uno de los temas centrales de la conversación fue la diferencia entre los empleos aumentativos y sustitutivos de la inteligencia artificial, distinción que Núñez Hernández retomó del filósofo Aníbal Monasterio Astobiza.
Detalló que los usos aumentativos permiten potenciar las capacidades humanas mediante herramientas tecnológicas, como utilizar traductores para acceder a textos escritos en otros idiomas. En contraste, los sustitutivos ocurren cuando se delegan a estos sistemas actividades intelectuales que deberían ejercitarse durante la formación académica, como resumir, comparar, reflexionar, criticar o construir argumentos.
“Cuando no lo hacen por sí mismos, entonces vemos que se da un uso sustitutivo de estas tecnologías, lo cual considero un obstáculo para la formación de nuestros estudiantes”, advirtió.
La académica subrayó que el problema no radica sólo en obtener una respuesta mediante IA, sino en dejar de desarrollar las habilidades necesarias para construirla y evaluar su verdad. En este sentido, destacó que el proceso de aprendizaje es tan relevante como el resultado, pues permite cuestionar ideas y elaborar argumentos propios.
Núñez Hernández afirmó que, mientras las universidades tienen entre sus objetivos la búsqueda del conocimiento y la verdad, los grandes modelos de lenguaje están diseñados para generar textos plausibles o verosímiles, sin garantizar la veracidad de sus respuestas.
Por lo anterior, consideró indispensable fortalecer las prácticas educativas que permitan al estudiantado cuestionar la información y desarrollar sus propias capacidades de razonamiento.
Entre las estrategias que propuso están la elaboración de ensayos breves, exposiciones y discusiones colectivas, reflexiones en clase, actividades las cuales permiten observar el proceso de pensamiento y no sólo el producto final.
El pensamiento crítico, sostuvo, trasciende la formación académica, ya que permite comprender el entorno, reconocer problemas colectivos y participar en la búsqueda de soluciones. “Lo relevante en cualquier etapa de la formación tendría que ser justamente formar individuos capaces de reflexionar, criticar y defender sus ideas mediante razones”, concluyó.
(Con información de Gaceta UNAM)
