El lugar de la genética en la formación de médicas y médicos

Desde hace décadas, la genética y la genómica producen conocimientos que llevan a interrogarse por los límites y las potencialidades de sus usos en salud. En paralelo, la formación en medicina, ciencia y arte dedicada a la salud y a la prevención, curación y paliación de las enfermedades enfrenta un doble desafío: los enormes avances científicos en disciplinas como la genética, por un lado, y la crisis generalizada de los sistemas sanitarios públicos y los graves problemas de inequidad en salud que hay en la región, por otro.

Los anteriores fueron temas del conversatorio “Genética y educación médica en México y Argentina”, organizado por el Seminario Universitario de Historia, Filosofía y Estudios de las Ciencias y la Medicina, que coordina Ana Barahona. Participaron Lorena Orozco, del Instituto Nacional de Medicina Genómica; Juana Navarrete, de la Facultad de Medicina de la UNAM; Gabriel Scicolone, de la Universidad de Buenos Aires, Argentina; y Jorge López Camelo, del Centro Nacional de Genética Médica, Argentina. Moderó el evento Ana Mines Cuenya, de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Uno de los consensos fue que la formación actual en medicina presenta deficiencias en temas vinculados con la genética y la genómica, no sólo por la escasez de contenidos, sino también por las dificultades que tienen las y los jóvenes graduadas/os para articular la teoría estudiada en los primeros años de la carrera con el razonamiento y la práctica clínica una vez que se gradúan. Un/a médico/a general, coincidieron, debería contar con una formación en genética y genómica que le permita entender la incidencia de esta dimensión en los distintos fenómenos clínicos.

A lo largo del encuentro se identificaron dos grandes problemas de salud en los que los conocimientos en genética y genómica son especialmente relevantes: las enfermedades poco frecuentes, así como las cardiometabólicas y oncológicas.

Una de las grandes promesas es que la genética y la genómica en salud brindarán herramientas para dejar atrás una medicina primordialmente reactiva, es decir, que actúa frente a la emergencia de una enfermedad, y dar paso a una medicina predictiva y preventiva. Para ello es necesario, primero, avanzar en el conocimiento y la estratificación del riesgo de las poblaciones de ambos países a padecer determinadas dolencias, y preguntarse quiénes podrían beneficiarse con intervenciones más tempranas. Además, hay que desarrollar estrategias sanitarias integrales que democraticen el acceso y promuevan la equidad en salud.

(Con información de La Jornada)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com