América Latina, una región diversa y desigual
América Latina continúa siendo una región diversa y desigual, marcada por desafíos históricos que aún no se han logrado superar. Ante este panorama, la colaboración entre la Facultad de Economía (FE) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) “nos invita a mantener diálogos críticos, abiertos y académicamente rigurosos”. El objetivo no es sólo elaborar diagnósticos e identificar las problemáticas vigentes, sino además formular propuestas concretas para superarlas.
Señaló lo anterior Lorena Rodríguez León al inaugurar el ciclo de conferencias CEPAL-Facultad de Economía, organizado por la entidad universitaria, de la que es directora, en el marco de una doble conmemoración: el 75 aniversario de la sede subregional de la CEPAL en México y el 50 aniversario de la Facultad.
Dijo que ante la actual dinámica geopolítica y económica de la región, México ha comenzado a observar con mayor precisión el panorama latinoamericano en sus ámbitos político, económico y social. “Reorientar la mirada hacia la región latinoamericana resulta clave para nuestra nación. Aunque mantenemos una profunda integración con América del Norte, los lazos históricos y culturales que nos unen al resto de Latinoamérica son fundamentales para entender nuestras dinámicas locales”.
En la conferencia inaugural, Jorge Mario Martínez Piva, director de la Sede Subregional CEPAL-México, dijo que ese organismo es una institución pública de orden internacional que trabaja directamente con los gobiernos para diseñar y proponer políticas públicas orientadas al desarrollo.
Para proponer políticas de desarrollo es necesario analizar nuestra realidad económica y social desde el contexto histórico y geográfico propio de América Latina, en lugar de importar modelos externos. “Esto es lo que hace que el pensamiento cepalino sea también latinoamericanista”, agregó.
En el Aula Magna Jesús Silva Herzog, consideró que desde la perspectiva estructuralista, problemas como la pobreza, desigualdad de género y el daño ambiental no son coyunturales, sino que están enraizados en las estructuras de la sociedad por lo que se requieren acciones para cambiar esas formas y el desarrollo es visto como un proceso de transformación estructural.
Resaltó el nombre de algunas figuras mexicanas que hicieron aportes a la sede subregional en México y a la CEPAL en general, entre ellos Víctor Urquidi, Juan Noyola e Ifigenia Martínez. “Lo que une el pensamiento y trabajo de todos estos cepalinos y cepalinas es la convicción de que las transformaciones que nuestros países requieren es de políticas públicas explícitas, pero no suceden de manera automática, no es el mercado exclusivamente el que va a hacer los cambios: se requiere de instituciones fuertes, de una gobernanza adecuada y una visión estratégica”.
Eso es parte fundamental del pensamiento cepalino que nace y se nutre del estructuralismo histórico. “Sin embargo, si las estructuras económicas y sociales se dejan solas, tienden a reforzarse por sí mismas, no van a cambiar a menos que suceda un hecatombe; pero nadie quiere eso, por lo tanto se requiere política pública”, prosiguió Martínez Piva.
Recordó que con casi ocho décadas de existencia de la CEPAL, “hoy podemos decir que existe un pensamiento cepalino, es decir, un marco de interpretación de la economía, de la sociedad, de las instituciones y los proyectos colectivos, el cual nos identifica y nos califica como estructuralistas”.
Es decir, “interpretamos que los grandes retos del desarrollo que enfrenta nuestra sociedad (la pobreza, la desigualdad, la destrucción del medio ambiente) no son el fatídico resultado de un gobierno o de una coyuntura, sino problemas enraizados en las estructuras económicas y sociales”.
Más adelante, indicó que en la agenda de la CEPAL se ha identificado una serie de rupturas en el orden internacional: desde la crisis financiera de 2008-2009, las tasas de crecimiento, comercio e inversión global no han vuelto a ser las mismas. El peso relativo de las economías del sur ha crecido frente a la de Estados Unidos.
China hoy produce el 29 % del valor agregado manufacturero mundial, Estados Unidos el 15 % y Alemania el 5 %, y el resto del mundo el 46 %. Asia se ha convertido en el centro de consumo y producción mundial, y el gigante asiático por sí solo domina más del 50 % de las producciones tecnológicas más avanzadas.
Asimismo, se observa una erosión del multilateralismo y la reconfiguración de la gobernanza global: Estados Unidos se ha retirado de 66 organismos internacionales y del Acuerdo de París; a pesar de la advertencia de que se deben reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 43 % para 2030, el año 2024 registró un récord histórico de emisiones, lo que pone en riesgo la supervivencia humana. “El mundo no es el mismo y nosotros tenemos que proponer desarrollo económico en ese nuevo tablero”, finalizó.
(Con información de Gaceta UNAM)
