Sin planta de tratamiento de aguas, no operará granja en Homún

Mérida. Población de Homún no fue consultada por el presidente municipal, “Seduma sólo evalúa los impactos positivos o negativos de la actividad”, señaló Eduardo Adolfo Batllori Sampedro, secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente.

Mientras la granja porcícola que planea instalarse en Homún no cuente con planta de tratamiento para aguas residuales, no podrá arrancar, según lo dio a conocer el secretario en reunión con los medios para explicar el marco jurídico que establece la viabilidad de la granja.

“Siempre habrá impacto como toda actividad humana, pero lo que queremos es minimizarlo. Si cumple con las normas oficiales va a arrancar. No nos podemos inventar normas”, mencionó.

Entre los documentos que justifican el permiso de la Seduma, mencionó la Ley de Protección del Medio Ambiente, y el Ordenamiento Ecológico del Territorio, el cual en sí mismo es un instrumento que aplica el Principio Precautorio en la toma de decisiones. “Los documentos de política ambiental se realizan en consultas con expertos. Entidades de gobierno federal, estatal, centros de investigación, universidades y expertos aprobaron y dictaminaron la técnica del programa”, explicó.

“A esta granja en particular no sólo le estamos pidiendo biodigestores, sino una planta para el tratamiento de aguas residuales y monitoreo de la granja para detectar si hay contaminación”, aclaró el secretario.

Comentó que la población en general no fue consultada por los dueños de los cenotes ni por el presidente municipal, quien autorizó el uso de suelo a la empresa Papo.

“El presidente municipal debió hablarlo en el cabildo, la consulta indígena tiene que ser previo a la autorización de uso de suelo que es la primera de los procedimientos administrativos. No tengo elementos legales para detener el proceso porque el uso de suelo está autorizado, y si éste se revoca cuando el empresario ya hizo una inversión, puede llevar el tema a los tribunales”.

La granja comenzó el proceso administrativo en enero del 2017, y posteriormente la Seduma realizó un estudio geohidrológico tras el cual aprobó el proyecto bajo una serie de requisitos que hasta la fecha no se han cumplido, y por el cual tienen hasta dos años para cumplirlos, sin embargo, no podrán arrancar la planta hasta tener todo en orden.

“La Seduma requirió al promovente un sistema más elaborado de tratamiento de aguas residuales por considerar que era insuficiente el sistema propuesto debido a las dimensiones de la granja”.

Aclaró que no hay una localidad en esa superficie, ni a dos kilómetros a la redonda.

Sobre la próxima Marcha “Salvemos los cenotes de Homún”, el próximo sábado a las 16:00 horas en el Monumento a la Bandera, dijo que quienes han protestado son dueños de los cenotes y añadió que hay otras personas en el municipio que no están de acuerdo con la protesta ni con la actividad turística de Homún porque “ciertas personas se enriquecen con las aguas sagradas y rituales de las comunidades”.

“La actividad turística no es una panacea, en lugares como Cancún ha provocado turismo sexual, desintegración familiar y drogadicción. Estos también son impactos sociales que no se han medido”, manifestó.

La porcicultura en Yucatán ocupa el cuarto lugar a nivel nacional en producción y el primero en productividad y competitividad, repartidos en más de 460 granjas en todo el estado. Se calcula que en Yucatán se generaban, en el 2009, cerca de 3 millones 400 mil m3 anuales de aguas residuales porcinas, de los cuales 63 por ciento recibían parcialmente algún tratamiento y 37 por ciento no recibe ningún tratamiento.

En el 2016 la actividad porcícola representó la tercera actividad generadora de ingresos en el sector agropecuario para Yucatán, pues genera más de 6 mil empleos rurales directos y el valor de la producción es de 5 mil 500 millones de pesos (datos del 2016).

“Ninguna granja en Yucatán cuenta actualmente con una planta de este tipo, por lo que marcará la pauta a seguir en un futuro en materia de agua y granjas porcícolas. Además, se destina el 53 por ciento de la superficie total del proyecto como área de conservación impidiendo crecimiento futuro”, explicó.

(Con información de La Jornada Maya)

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