Westminster, manto protector a pederastas políticos

«Eran conocidos por su interés sexual en los niños, pero estaban protegidos de toda acción judicial”, señala investigación oficial

El gobierno, el parlamento y los partidos políticos británicos hicieron durante décadas «la vista gorda» ante casos de pederastia por parte de personalidades relevantes y a veces incluso los protegieron, según reveló el martes una investigación.

Un ex líder del Partido Liberaldemócrata, David Steel, anunció inmediatamente su renuncia a la Cámara de los Lores después de que el informe condenara su falta de acción contra un diputado pedófilo de su partido, Cyril Smith, que a finales de los años 1970 le reconoció haber abusado de muchachos adolescentes.

El informe, encargado por el gobierno sobre cómo las instituciones de Westminster trataron las denuncias de abuso, denunció una cultura de sumisión a los políticos por parte de la policía, los fiscales y los partidos. También subrayó un fracaso generalizado en priorizar el bienestar de los menores.

«Es evidente que las instituciones de Westminster han fracasado repetidamente en el tratamiento de las denuncias de abusos sexuales de niños, desde hacer la vista gorda hasta proteger activamente a los abusadores», dijo la presidenta de la investigación, Alexis Jay, en un comunicado.

El informe no halló sin embargo «evidencia de una red organizada de pedófilos dentro del gobierno». Tampoco encontró pruebas que apoyen alegaciones hechas en los últimos años sobre una «red de pedófilos» coordinada que involucrase a altas figuras políticas.

En las décadas de 1960, 1970 y 1980, algunos parlamentarios, entre ellos Smith y el conservador Peter Morrison -ambos luego nombrados caballeros- «eran conocidos por su interés sexual en los niños, pero estaban protegidos de toda acción judicial».

En 1969 Smith admitió haber abusado sexualmente de adolescentes, pero no fue procesado.

El informe también encontró que altos funcionarios del partido conservador conocían las acusaciones contra Morrison, un diputado que más tarde se convirtió en ministro, «pero no las transmitieron a la policía».

«Estos son ejemplos de una cultura política que valora su reputación mucho más que la suerte de los niños», concluye el informe.

Las cosas han cambiado desde entonces, reconoció Jay, pero consideró «inaceptable» que algunos partidos políticos sigan sin tener una política específica de protección de la infancia.

(Con información de AFP)

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