Alto riesgo para menores de edad en Ecuador

Resultado de estudios alarmaron por las brechas de desigualdad, junto con situaciones de discriminación e inacción institucional

Quito. Ecuador atraviesa hoy un momento muy complejo en todo nivel y especialmente desafiante en lo relacionado con los derechos de las niñas, niños y adolescentes, afirmó el analista Juan Francisco Oña.

En entrevista con Prensa Latina, el especialista, de la organización World Vision, comentó los resultados de un estudio realizado de forma conjunta con otras entidades no gubernamentales y que alarmaron por las brechas de desigualdad, junto con situaciones de discriminación e inacción institucional.

Entre los datos más preocupantes para Oña está la existencia de unos 150 mil menores que abandonaron el sistema educativo y eso les supone un rezago exacerbado por la pandemia de Covid-19 y situaciones internas, como la inseguridad y la declaración de conflicto armado interno.

En cuanto a la situación de salud, el experto lamentó que en 2024 solamente uno de cada seis hogares del país tiene acceso a agua potable y eso está directamente vinculado con la problemática de la desnutrición crónica infantil que tiene una prevalencia del 17,5 por ciento.

El problema no es la falta de comida, sino que no llega a todos, afirmó.

Según apuntó, actualmente Ecuador es el cuarto país de la región con la cifra más alta de desnutrición crónica infantil, pero en 2021 era la segunda nación latinoamericana con más casos y, si bien han disminuido, todavía es un desafío.

Por otro lado, el incremento de la violencia y la presencia de bandas delictivas tiene una incidencia en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes, aseveró Oña, quien consideró deplorable la actitud de esos grupos del crimen organizado que aprovechan la ausencia del Estado para reclutar menores.

Cuando son reclutados, apuntó, es muy difícil que puedan salir de eso, porque no conocen otra opción de vida y muchos no llegarán ni siquiera a la adultez porque en ese contexto la muerte es algo de todos los días.

En ese sentido, acotó cómo en las últimas semanas, en medio del conflicto armado interno, quienes salen en nombre de las bandas son menores de edad, utilizados como carne de cañón por el mal entendido beneficio de la edad de imputabilidad penal.

El porcentaje de muertes infantiles por homicidio ha crecido un 400 por ciento en Ecuador y, por supuesto, el crimen organizado tiene mucho que ver con esa situación, incluso hay provincias donde los jóvenes no ven otra opción de vida, señaló.

En su opinión, la presencia estatal es la mejor respuesta a ese tipo de problemáticas, sobre todo en los territorios dominados por esos grupos y los menores tengan otras oportunidades sin verse obligados a formar parte de esa espiral de violencia.

La investigación de World Vision, Child Fund y Kindernothilfe ofrece una serie de estadísticas y recomendaciones que, de acuerdo con Oña, serán enviadas a las autoridades del Ejecutivo y el Legislativo para avanzar en la solución de las dificultades de la población infantil ecuatoriana.

Alertó que también es importante trabajar en la prevención a partir de políticas públicas integrales, no solamente normativas, y que sean cuestiones de Estado, independientemente de la orientación ideológica del gobierno que esté en el poder.

Respecto a los presupuestos destinados a niñas, niños y adolescentes, manifestó preocupación por los recientes recortes, pues los gobernantes no le dan prioridad y no lo ven eso como una inversión a largo plazo, sino como un gasto.

(Con información de Prensa Latina)

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