Analizan retos de la ley de economía circular
Académicos, funcionarios públicos y representantes de organismos de cooperación internacional se reunieron en el Auditorio Jesús Silva-Herzog del edificio de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM para analizar los principales retos, oportunidades y mecanismos de implementación de la reciente Ley General de Economía Circular en México.
El encuentro también buscó impulsar la construcción de políticas públicas y estrategias de transición hacia modelos de desarrollo más sostenibles, competitivos y resilientes. El seminario fue organizado de manera conjunta por la Facultad de Economía, el Instituto de Ingeniería, el Programa Universitario de Gobierno de la UNAM y la Fundación Konrad Adenauer (KAS) México.
La directora de la Facultad de Economía, Lorena Rodríguez León, inauguró el encuentro con un diagnóstico contundente: durante décadas, la actividad económica mundial operó bajo una lógica lineal –extraer, producir, consumir y desechar– que ha generado presiones sin precedentes sobre los ecosistemas.
Frente a ello, señaló, la economía circular no sólo constituye una estrategia ambiental, sino una propuesta integral de transformación económica y social. Destacó que la reciente aprobación de la ley representa un paso significativo, aunque advirtió que su éxito dependerá de la coordinación institucional, la participación del sector productivo y la generación de conocimiento científico.
“La existencia de una ley constituye una condición necesaria, pero no suficiente”, afirmó, y subrayó el papel estratégico que la Facultad de Economía debe desempeñar para producir evidencia, propuestas y capacidades técnicas que acompañen esta transición.
La directora del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Rosa María Ramírez Zamora, subrayó que la viabilidad de cualquier solución técnica depende, de manera obligada, de su sostenibilidad financiera, su gobernanza y su marco normativo. Planteó además preguntas centrales para la aplicación de la ley: “¿Cómo se medirán los avances reales de las industrias?”, “¿cuáles serán las metodologías estandarizadas para evaluar el ciclo de vida de los productos?” y “¿cómo se reconfigurará la gestión urbana para avanzar hacia una política de basura cero?”.
Describió al Instituto de Ingeniería como un actor capaz de aportar investigación de frontera, ecodiseño, métricas e innovaciones tecnológicas, en articulación con la visión económica y la experiencia en gobernanza de otras instancias universitarias. “El futuro sustentable de México no es una posibilidad remota, es una construcción colectiva que estamos obligados a diseñar, medir y consolidar”, concluyó.
El representante de la Fundación Konrad Adenauer en México, Luis Téllez Live, destacó que la aprobación de la Ley representa una oportunidad histórica para traducir principios ambientales en políticas públicas concretas. No obstante, advirtió, el éxito de la transición dependerá de la capacidad del país para construir acuerdos, fortalecer instituciones y promover la colaboración entre gobierno, academia, sector privado y sociedad civil.
El subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), José Luis Samaniego Leyva, ofreció la perspectiva gubernamental y presentó datos alarmantes del más reciente Diagnóstico básico de residuos en México: la generación diaria pasó de 120 mil a cerca de 140 mil toneladas, lo que representa un incremento de 14 %; la generación per cápita superó un kilogramo por persona al día; y apenas 2.3 % de los más de 2 mil 200 sitios de disposición final de la nación cumple con la normatividad vigente.
Explicó que uno de los ejes centrales de la nueva ley es el principio de responsabilidad extendida del productor, que traslada la responsabilidad del manejo adecuado de residuos del consumidor hacia quienes introducen productos en la economía. Informó asimismo que la Semarnat trabaja a contrarreloj para publicar el reglamento de la ley antes del 18 de julio, en diálogo con cámaras empresariales y organizaciones sociales, y que el Programa Nacional de Economía Circular deberá estar listo en enero de 2027.
La clausura del Seminario fue escenario de un acontecimiento clave: la Facultad de Economía, el Instituto de Ingeniería y el Programa Universitario de Gobierno de la UNAM, suscribieron una carta de intención de colaboración. El documento representa un compromiso institucional de las tres entidades para trabajar de manera conjunta en la ampliación y promoción de la economía circular en México.
(Con información de Gaceta UNAM)
