El poder francés no sabe escuchar a los estudiantes

París, Francia. Las protestas estudiantiles de hoy no son una simple sucesión de desórdenes juveniles, sino la expresión de un malestar profundo que el poder no está sabiendo escuchar, consideró el secretario del Partido Comunista Francés (PCF), Fabien Roussel.

Para el máximo dirigente del PCF, quien fue entrevistado por el canal BFMTV, los jóvenes demandan profesores, mejores centros y recursos, pero también respuestas sobre su futuro.

Frente a esa movilización, Roussel reclama prohibir las granadas de dispersión y los LBD (balas de goma) contra los estudiantes y revisar una doctrina policial que considera más violenta que la de otros países europeos.

Sin justificar incendios ni agresiones, que condena, Roussel advierte que reducir todo al tema de la violencia significa ignorar las causas sociales de la insatisfacción.

En opinión de Roussel, buena parte de la crisis económica y social nace de decisiones políticas que debilitaron las capacidades del Estado y aumentado la dependencia exterior.

Además, critica el cierre de refinerías francesas entre 2010 y 2015 y advierte que Francia refina hoy mucho menos, por lo que depende de otros países para abastecerse de diésel, entre ellos Rusia, que ha reducido determinadas exportaciones.

El problema, sostiene, no se resuelve únicamente al liberar reservas: puede bajar temporalmente el combustible entre 12 y 18 céntimos por litro, pero después regresarían las subidas e incluso podría aparecer escasez para tractores y camiones.

Por eso el dirigente del PCF reclama más reservas estratégicas y una política energética e industrial capaz de recuperar soberanía.

El líder comunista vincula además esta fragilidad económica con la política exterior francesa.

A su juicio, París subestimó la gravedad y duración de los conflictos internacionales y quedó demasiado alineado con Washington, cuando Estados Unidos defenderá ante todo sus propios intereses.

Roussel reclama una diplomacia francesa “soberana, libre e independiente”, capaz de recuperar margen de maniobra frente a las crisis.

En el marco de la guerra en Medio Oriente condena las acciones del movimiento de resistencia Hamas hace cuatro años, pero acusa al Gobierno de Benjamin Netanyahu de ejercer un “terrorismo de Estado” contra los palestinos.

Al respecto, sostiene que las voces israelíes y palestinas que buscan la paz quedan atrapadas entre fuerzas extremistas.

También denuncia un doble rasero de la Unión Europea: mientras ese órgano sanciona a Rusia por la operación en Ucrania, Roussel cuestiona que no haya aplicado medidas equivalentes contra el Gobierno israelí, pese a sus actuaciones en Gaza y los territorios ocupados.

Para él, esa diferencia en la aplicación del derecho internacional alimenta una indignación que también alcanza a los jóvenes franceses, cada vez más alejados de una Europa institucional que, según afirma, no defiende de manera coherente los derechos de los pueblos.

Roussel tampoco niega los excesos cometidos en nombre de la causa palestina —incluso condena arrojar una bandera al suelo—, pero considera insuficiente centrar el debate en esos episodios mientras se evita discutir las responsabilidades del Gobierno israelí.

(Con información de Prensa Latina)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com