Despeja tus dudas por brote de hantavirus en un crucero
El mundo se puso en alerta luego de que en abril pasado surgió un brote de hantavirus en el crucero MV Hondius, que zarpó de Ushuaia, Argentina, hacia el Atlántico Sur con 114 pasajeros y 61 tripulantes. El recuerdo del Covid-19 fue instantáneo, al grado de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se manifestó al respecto.
En un boletín de prensa, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, informó que al momento se han notificado ocho casos, tres de ellos mortales. Se ha confirmado que cinco de los ocho corresponden a infecciones por hantavirus (https://www.who.int/es/news/item/07-05-2026-who-s-response-to-hantavirus-cases-linked-to-a-cruise-ship).
“El hantavirus implicado es el virus Andes, la única especie conocida capaz de transmitirse de forma limitada entre humanos, en condiciones de contacto directo y prolongado. Tedros Ghebreyesus describió la situación señalando que, aunque se trata de un incidente grave, la OMS considera que el riesgo para la salud pública es bajo. Desde que le fue notificada la situación, el sábado 2 de mayo de 2026, la OMS ha adoptado diversas medidas. Entre las más recientes figura el envío de un experto a bordo del buque para colaborar en la realización de una evaluación médica exhaustiva de todos los pasajeros y la tripulación, así como recabar información fundamental que permita evaluar su riesgo de infección”.
Miguel Antonio García Knight, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBO), explicó que, aunque se trata de una enfermedad severa, su capacidad de propagación es limitada. Destacó que estos virus no son nuevos, mas han sido poco atendidos.
“No es un sólo hantavirus, sino un grupo de virus. Se han descrito más de 20 a nivel mundial, asociados principalmente a roedores silvestres”, señaló el doctor en Inmunología por la Universidad de Oxford.
El virólogo de la UNAM indicó que estos virus se dividen en hantavirus del Viejo Mundo (Asia y Europa principalmente), que causan Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (FHSR), y hantavirus del Nuevo Mundo (América) que provocan Síndrome Cardio-Pulmonar por Hantavirus (SCPH). La tasa de mortalidad de los hantavirus que originan la FHSR es de 1 a 12 % y de los que ocasionan SCPH es de 30-50 %.
Añadió que hay hasta 150 mil casos anuales en el orbe de hantavirus que causan FHSR, la mayoría en Asia.
“En cuanto a los hantavirus que causan SCPH, los casos son mucho más esporádicos y es una enfermedad poco común, y ha habido entre 2 mil a 5 mil casos en el continente americano desde 1993, cuando se reconoció un brote en Norteamérica por primera vez”.
Al referirse a la mortalidad entre las especies de hantavirus, el especialista dijo que son parte de un orden de virus que se llaman bunyavirales, y que se caracterizan por tener un genoma con tres segmentos. “Cuentan con diferentes segmentos que conforman su genoma, por lo que pueden a veces recombinar y barajear esos pedazos de genoma entre diferentes virus. En consecuencia hay mucha diversidad de estos hantavirus en roedores”.
Reiteró que los hantavirus del continente americano son más patógenos en humanos que los de Asia y Europa, y de todos sólo se conoce una especie de virus que puede transmitirse de humano a humano, que es el de los Andes, el cual se dio en el crucero.
Al recordar la historia del hantavirus, García Knight expuso que hay dos eventos importantes: la guerra de Corea, donde se describe por primera vez brotes de un hantavirus asiático en poblaciones militares; y la identificación de un hantavirus americano, “el virus Sin Nombre”, en 1993 en Estados Unidos. Sin embargo, este último no es el mismo que se identificó en el crucero, sino otro hantavirus llamado virus de los Andes el cual es endémico de Sudamérica.
Inquietud y límites
Al hablar del virus de los Andes, el especialista afirmó que es una cepa particularmente relevante, pues es el único hantavirus del que se tiene evidencia clara de transmisión de humano a humano, aunque de forma limitada.
En este sentido, reconoció que la inquietud internacional se justifica, pero también sus límites epidemiológicos. “La evidencia que tenemos de brotes pasados es que las cadenas de transmisión no persisten demasiado; los brotes tienden a ser autolimitados”.
Refirió que seguramente el contagio en el crucero fue una infección primaria que ocurrió por contacto con secreciones de roedores. “Se transmite por exposición a heces, saliva u otros fluidos de roedores que pueden ser inhalados. En este caso, las personas embarcaron después de estar en zonas endémicas del sur de Argentina, donde circula este virus”.
El universitario advirtió que uno de los elementos que complica su vigilancia es el periodo de incubación. “Puede variar entre menos de una semana a más de 30 días, generalmente de dos a tres semanas. Esto es inusual para los virus de RNA y obliga a mantener periodos de observación más largos”.
El investigador detalló que los primeros síntomas –fiebre, dolores musculares, malestar general– son inespecíficos, pero en fases avanzadas pueden evolucionar a complicaciones respiratorias y cardiacas graves.
Agregó que no existe un tratamiento específico ni vacuna al ser una enfermedad desatendida. “No hay antivirales efectivos para los hantavirus americanos, por lo que el manejo es principalmente hospitalario, enfocado en soporte respiratorio y estabilización del paciente”.
Se manifestó de acuerdo con las indicaciones de la OMS en cuanto al mensaje de que el riesgo global es bajo. “No estamos frente a un virus nuevo como el SARSCoV- 2; el hantavirus ya lo conocemos y se identificó rápidamente”. Aunque todavía es temprano por su periodo de incubación, adelantó que los análisis genómicos preliminares, como un estudio reciente del microbiólogo Gustavo Palacios, muestran un alto grado de similitud con genomas del virus de los Andes, previamente detectados en Argentina (https://virological.org/t/preliminary-analysis-of-orthohantavirus- andesense-virus-sequences-from-a-cruise- ship-related-cluster-may-2026/1029).
Con respecto a su incidencia en México, apuntó que no existen casos documentados en humanos, aunque sí evidencia de exposición en roedores en distintas regiones del país, es decir, que algunos hantavirus podrían estar presentes de forma silenciosa, pero sin brotes registrados.
Miguel García fue contundente al relatar que las infecciones virales han ido en aumento en las últimas décadas, y se debe al mayor impacto y degradación que se tiene con el medio ambiente.
“Muchas de estas enfermedades son zoonóticas (transmisión de animal a humano), tienen su origen en poblaciones silvestres de animales y conforme degradamos sus ambientes naturales desbalanceamos los ecosistemas, lo que puede dar lugar a transmisiones más frecuentes, los llamados saltos zoonóticos, que se les dice, de poblaciones silvestres a humanos”.
Por lo que, consideró, se debe “respetar más la naturaleza” y tener una vigilancia muy activa sobre estos potenciales brotes epidémicos.
Asimismo, comentó que es importante no alarmar a la población. O sea: esto no es como el caso de Covid-19, pues es un virus que se conoce y está perfectamente identificado, por lo que recomendó simplemente seguir los lineamientos de la OMS, que ha manejado muy bien la crisis.
De esta forma, aunque el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius ha encendido alertas internacionales, la evidencia científica indica que se trata de un evento contenido, con baja capacidad de propagación y sin condiciones para convertirse en una pandemia; no obstante, subrayó la importancia de mantener vigilancia epidemiológica y fortalecer la investigación sobre enfermedades zoonóticas.
(Con información de Gaceta UNAM)
