Cierra fase informativa en caso de granjas porcícolas
Previo a la consulta indígena, colectivos yucatecos llevaron a la población los datos sobre perjuicios ambientales y de salud a las personas
Mérida, Yucatán. Tras la culminación de las asambleas informativas, pobladores de Celestún, Kinchil y San Fernando, Maxcanú, comenzaron a deliberar si apoyarán la presencia de las granjas porcícolas industriales en sus comunidades o pedirán su clausura en la próxima consulta indígena.
Integrantes del Consejo Maya del Poniente Chik’in Ja’ – Kinchil, del Consejo Maya del Poniente Chik’in Ja’- Celestún y el Colectivo de Atención Comunitaria U yutzil kaj, respaldados por la organización protectora de derechos humanos Indignación, convocaron a las comunidades involucradas para informar sobre las afectaciones de las granjas en el medio ambiente y la salud de los pobladores.
Previo a la consulta indígena, que realizarán el próximo 25 de julio, los colectivos llevaron a la población los datos recabados acerca de las granjas de cerdos a las cuales acusan de contaminar el acuífero en las inmediaciones de las zonas habitadas, situación que a mediano y largo plazo derivaría en afecciones para los vecinos.
En español y en maya, los colectivos convocantes exhortaron a los presentes a participar en la consulta que únicamente realizará una pregunta:
Como pueblo ¿le das permiso al dueño de la granja de cerdos para seguir trabajando en nuestro territorio?
Con dos posibles respuestas: sí o no.
Indignación destacó la importancia de que todas las voces sean tomadas en cuenta y la posibilidad de que se realice una consulta indígena, un derecho que todas las comunidades autóctonas tienen y que frente a los megaproyectos generalmente no es aplicado.
Bajo la premisa “nunca más sin nuestro permiso”, en los tres municipios se realizó la asamblea para exhortar a los pobladores a defender su derecho a la libre autodeterminación y a la autonomía.
Los asistentes manifestaron posturas a favor y en contra de la presencia de las mega granjas.
Por un lado, hubo quienes señalaron que no están dispuestos a ceder el agua de la comunidad para satisfacer las necesidades de los cerdos y tampoco permitirían que los excrementos contaminen el subsuelo.
Sin embargo, trabajadores de las granjas defendieron a la industria, argumentando que representa oportunidades laborales y de desarrollo urbano.
Lo plasmado en la consulta será presentado ante las autoridades de los tres niveles de gobierno y los colectivos realizarán una petición para que se respete la decisión del pueblo.
(Con información de La Jornada)