Sindicalismo en México se transforma con la CIT
Ante las empresas transnacionales que actúan coordinadamente en diferentes países surge la Central Internacional de Trabajadores
Ciudad de México. México está inmerso en un cambio profundo de su vida social que de alguna manera alcanza también a un movimiento sindical profuso y amplio pero fragmentado, y en esa parcelación involuntaria radicaba una debilidad del movimiento obrero hasta ahora insuperada.
Un líder gremial de reconocida trayectoria que sufrió un exilio forzado y una cobarde y perversa persecución política sin precedente, por su defensa de los obreros mineros mexicanos, Napoleón Gómez Urrutia, explica a Prensa Latina detalles del nacimiento de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT).
Aún casi un embrión porque apenas comienza a desarrollarse, se proyecta ya como uno de los grandes acontecimientos de esta nueva etapa que México vive intensamente.
Autor además de un bestseller del New York Times, El colapso de la dignidad, en el que narra la tragedia el 19 de febrero de 2006 de 65 mineros en el yacimiento de carbón de Pasta Conchas, donde aún permanecen sus cadáveres sin rescatar, y senador de la República, Gómez Urrutia hace un alto en su múltiple actividad de legislador y dirigente sindical para conceder una entrevista cuyo punto principal es la creación de la CIT y el fortalecimiento sindical.
Preguntado sobre los orígenes de la Confederación y el porqué de su denominación como internacional, Gómez Urrutia responde en forma detallada:
-La Confederación nace de la idea que hemos sostenido en estos últimos años varios líderes sindicales, de internacionalizar nuestro movimiento. Fui un promotor muy fuerte de esa idea que toma en cuenta el proceso de globalización en el mundo dentro de la cual las empresas transnacionales actúan coordinadamente en diferentes países.
Por ello es importante que los sindicatos nos internacionalicemos y nos globalicemos también, para defender de manera conjunta los derechos de los trabajadores en cualquier país donde actúen y lograr una mayor fuerza y unidad para enfrentarlas y que esos conglomerados empresariales respeten los derechos de quienes producen sus riquezas y son mal remunerados.
Con esa idea de fondo y la experiencia acumulada -y pongo de ejemplo en particular al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos de México que yo presido-, hemos logrado establecer muchas alianzas internacionales y acuerdos de solidaridad que abren el diapasón de la colaboración y el intercambio de información entre los agremiados.
Esto nos motivó definir a la nueva Confederación como una entidad internacional justamente para poder trasladar ideas y experiencias de otros sindicatos en el mundo que nos puedan servir en México en la búsqueda de una posición común más sólida en la defensa de los derechos de los trabajadores.
Entonces, ¿su calificación de internacional no responde a una filiación en organizaciones como, por ejemplo, la Federación Sindical Mundial u otras? El dirigente aclara al respecto:
-El calificativo de internacional se dio en base a estas alianzas y a esa solidaridad con otros sindicatos y federaciones en el mundo, porque esa fraternidad y colaboración sí funciona y yo mismo soy un ejemplo, ya que los líderes mundiales me ayudaron mucho cuando estuve exiliado en el extranjero, dada la persecución de que fui objeto en mi país bajo el gobierno del entonces presidente Vicente Fox, que siguió con Felipe Calderón.
Es decir, somos una Confederación Internacional no para que sindicatos en el exterior actúen en México que, además, la ley no lo permite, sino para nutrirnos de esas valiosas experiencias y establecer nexos y colaboraciones necesarias entre entidades fraternas.
Se trata, sin lugar a dudas, de una fuente de experiencia muy importante que debemos aprovechar y por eso decidimos llamarla así. Por cierto, somos la única institución de este tipo que existe en México con esas características.
Nuestra afiliación a organizaciones internacionales vendrá después, en otra etapa, pero estamos abiertos a participar en ellas, aunque de inmediato la tarea es concentrarnos en la organización y consolidación de la CIT, la cual avanza a buen ritmo.
Ya tenemos, por ejemplo, el registro de toda la documentación en orden, así como las notas que integran el reconocimiento oficial por parte de la Secretaría del Trabajo a través de las oficinas del registro de asociaciones y la dirección general, y de todos los sindicatos y federaciones que, dicho sea de paso, no se constituyen si no están en el registro.
Es el caso de los 150 sindicatos y las 10 federaciones que es la membresía con la que inauguramos nuestra CIT, aunque tenemos en cartera muchas solicitudes más.
Acerca de cómo están estructurando la nueva Confederación, el senador responde que se está haciendo de la manera más incluyente y democrática posible, en especial con gran transparencia, y así está reflejado en los estatutos y las actas constitutivas aprobadas en asambleas generales.
Explicó que el proceso fue complejo, pero dinámico y muy abierto. Dijo que muchas organizaciones lo contactaron en su condición de secretario del sindicato de mineros y en su función como senador de la República, impelidos por la necesidad de llenar un vacío del que adolecía desde mucho tiempo el sindicalismo mexicano el cual, además, estaba muy dividido y muchas entidades, sobre todo en las bases, eran excluidas en la participación de procesos supuestamente democráticos.
-Había una gran inconformidad en las bases sindicales, en todos los sectores, desde los productivos hasta los creativos como el cine, por ejemplo, y eso nos impulsó a participar en la creación de esta nueva institución laboral.
A lo largo de varias semanas se fueron integrando los principios, las normas, los requerimientos éticos, las obligaciones, derechos y deberes de los estatutos que regirán el accionar de la CIT y de sus miembros. Lo importante es que ya los redactamos y los tenemos registrados.
De igual manera se nombró el Comité Ejecutivo con una gran carga democrática en la selección de sus miembros, y esa es la instancia encargada de darle seguimiento a los trabajos de la organización. Es decir, todo está definido, constituido en una asamblea general con las organizaciones y federaciones para analizar y ratificar las propuestas presentadas por los sindicatos.
Esa comisión ejecutiva, mediante una votación abierta, conformó además las carteras que se abrieron y allí me eligieron presidente de la CIT, lo cual me compromete mucho a llevar adelante y con éxito todas las metas planteadas a la Confederación desde sus mismas bases.
Le preguntamos al dirigente sindical si existe el riesgo de un conflicto de intereses entre su responsabilidad de presidente de la CIT y su cargo de senador de la República, e incluso más aún, como legislador del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la nación, y responde con firmeza que no:
-La Confederación no es algo que promocionó López Obrador como ejecutivo federal, ni es una idea de él, ni una ficha del gobierno o de Morena. La CIT es fruto de la necesidad de unión de los sindicatos mexicanos y de lo que está pasando hoy en el país.
Lo que sucede es que hay una grata coincidencia entre el proyecto de transformación de la vida nacional impulsada por el gobierno y las necesidades, obligaciones y metas del movimiento sindical nacional que también quiere una transformación, que acabe con todo lo mal hecho y lo podrido que dejó en la sociedad el neoliberalismo, en especial la corrupción y la impunidad generadoras de violencia y desigualdades sociales.
Hay coincidencia y por eso ha sido más fácil avanzar tanto en muy poco tiempo en la concreción de la CIT. En realidad, hay que admitirlo, la IV Transformación abrió las puertas a estos procesos de integridad y colaboración laboral y nos permitió darnos cuenta que la libertad sindical y la contratación colectiva no son entelequia ni caprichos, sino necesidad imperiosa de la clase trabajadora que es la mayoría del pueblo mexicano.
Por eso cuando llegué al Senado el 2 de octubre de 2018 propuse al pleno inmediatamente abordar el tema pendiente desde el 2015 sobre el Convenio 98 avalado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), porque encarna el derecho a la libertad de sindicalización y a la contratación colectiva, lo cual abre las puertas a esa libertad gremial.
Los antecedentes eran pésimos para la clase trabajadora mexicana en el supuesto período transicional en el ámbito sindical, sobre todo una gran explotación de mano de obra barata, una desigualdad social e incluso profesional propia de un sistema de contrato de protección laboral que aparentaba ser real pero que en realidad era un sistema de protección patronal.
Esto para garantizar los intereses y las grandes ganancias de los patronos, en el que los presuntos líderes sindicales daban la espalda a los trabajadores, hacían negocios particulares al margen de los intereses colectivos, pura corrupción, e incluso organizaban sindicatos subordinados a los poderosos, y firmaban o se comprometían con contratos colectivos que no eran tales porque todo era una simulación, una mentira.
En la práctica nada era verdad, todo era pantomima para robar y enriquecerse, e incluso llegaban a amenazar a los trabajadores, les decían mentiras sobre el contrato colectivo, que todo estaba bien y eran puras falsedades.
Eso propició la explotación, los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo muchas veces infrahumanas, porque no había sindicato real que los defendiera.
El Convenio 98 rompe totalmente con esa situación y, por supuesto, hubo mucha oposición para que se adoptara. No fue fácil. Mucho freno, pero finalmente se aprobó y fue un paso importante porque abrió perspectivas incluso para que los obreros y trabajadores en la base formaran sus propios y nuevos sindicatos y salieran de los tradicionales y corruptos, y se propusieran formar parte del proyecto de la CIT ya que había condiciones para crear la Confederación de nuevo tipo.
La CIT es una nueva Confederación diferente a lo que había tenido hasta ahora en México, apenas tenemos unas pocas semanas de constituidos y ya se destaca por ser muy congruente entre sus planteamientos, lo que proclama y su actuación en la defensa de los derechos de los trabajadores que la reconocen y quieren afiliarse a ella.
Esto va a obligar a los sindicatos fuera de la CIT a replantearse su situación, a democratizarse y a marchar con los cambios en el país pues si se quedan atrás los trabajadores se van a ir saliendo de ellas y van a venir a nuestra Confederación.
A otra pregunta sobre si ya es evidente la oposición de sindicatos u otros sectores a la CIT, Gómez Urrutia responde afirmativamente y señala sin ambages que se oponen los sindicatos tradicionales que han tenido el control de los trabajadores durante años, así como los empresarios beneficiados de los contratos de protección, de los salarios bajos, de la inseguridad social que les ha posibilitado bajar costos y aumentar sus ganancias.
-Se trata de una posición muy cómoda de la que se han aprovechado esos empresarios, sindicalistas oportunistas y probablemente sectores políticos y partidos en complicidad con todas esas empresas y sindicatos nacionales.
Por lo tanto, sí hay oposición y resistencia de las fuerzas conservadoras nacionales que desean mantener aquel mecanismo anterior y que esta nueva confederación no se consolide.
Como presidente de la CIT puedo garantizar que no la creamos para quitarle membresías a otras organizaciones, ni como una agencia del gobierno, sino nace al influjo de la necesidad de que los trabajadores en México defiendan sus derechos y los de su familia, que el mundo del trabajo cambie, y haya más justicia laboral en México y luchar con toda nuestra capacidad y experiencia, para organizar, modernizar y fortalecer el movimiento sindical.
Esa es la esencia y el objetivo de fondo de esta Confederación para lo cual se aprovecha esta transformación histórica social y política de México, que lo es también del movimiento sindical y la creación de la CIT un ejemplo muy palpable.
En cuanto a los asuntos de infraestructura el líder sindical expresó que es un proceso que lleva su tiempo por su complejidad, pero la idea es que la CIT tenga su sede propia con todas las facilidades operativas que la ayuden a ser más eficiente y activa, aunque hay que tener en consideración que comienzan ahora en todos esos trajines.
-La Confederación se va a constituir con sus propias instalaciones y los sindicatos y federaciones van a tener que aportar en ese esfuerzo; serán ellos un factor fundamental que nos dé fuerza económica para financiar y desarrollar proyectos, programas, campañas.
Estamos en ese proceso y nos va a llevar tiempo porque no se puede hacer de la noche a la mañana una obra de esta envergadura.
Gómez Urrutia dio a Prensa Latina la primicia de que la Primera Asamblea Nacional de la CIT será convocada próximamente para el 17 y 18 de abril.
La Confederación se va a ampliar con nuevos afiliados para sobrepasar los 150 sindicatos actuales, lo cual ayudará a que esta nueva expresión sindical, reflejo de la transformación social del país, se amplíe y consolide en este sexenio presidencial que también será el período histórico de la conquista y recuperación del respeto a la dignidad y a la justicia de los trabajadores mexicanos y ‘eso me hace muy feliz y me llena de orgullo’.
La Confederación Internacional de Trabajadores de México, dijo finalmente, nació de abajo, no de arriba, aunque nos mantendremos aliados en todos aquellos temas de coincidencia con el gobierno.
Nació con ese espíritu de transparencia y de dignidad, y de esas relaciones fraternas con los trabajadores de otras latitudes, pero principalmente de América Latina y el Caribe, de cuyas experiencias nos alimentamos y enriquecemos las nuestras.
(Con información de Prensa Latina)