Inconsistencias del discurso en las redes sociales

En el artículo de Bibiana Faulkner del 13 de agosto se retratan algunas de las contradicciones de los individuos y de la sociedad al condenar algunas acciones al mismo tiempo que realizan otras que violentan las primeras.

He aquí el artículo:

Hace unos días vi a la turba alborotarse por la foto de un obrero de La Costeña simulando que orinaba los chiles que debía supervisar. Fue hermoso por dos cosas: la primera es porque cada que sucede algo similar siento un respiro colectivo, como si a quien está apachurrándote el pescuezo con su zapato le dijeras, cansado pero lleno de rabia: “Hoy no y métete por el culo tus 10 pesos por una hora de mi trabajo”.

La segunda es porque este ejemplo me da pie a exponer otro par en donde las inconsistencias del discurso son tan divertidas como tristes en sí mismas. Es decir y para aterrizar: la gente se escandaliza por la foto, pero no reaccionan ante la noticia de que La Costeña es un distribuidor de transgénicos. Porque además, los pocos que reaccionan contra Monsanto son detractores del progreso ante los ojos de la mayoría.

Estas inconsistencias, por supuesto, están en todas partes. Son típicas y se reproducen con velocidad. Las dicen nuestras tías, nuestros amigos de la universidad, nuestros compañeros en la oficina, nuestros padres y hasta los opinólogos de redes sociales. Está cabrona la ceguera.

No me dejarán mentir. Todos hemos escuchado a este personaje que, con tremenda gallardía, te dice: “Dime datos duros, ¿cuál es tu fuente?, ¿cuál es tu estudio?, ¿dónde está publicado y por quién está validado?, ¡a ver!”, pero cree, completamente y sin cuestionarse, que la famosa virgen María –madre de Jesús– se embarazó por obra del espíritu santo.

¿O qué tal el que juzga de drogadicto al que se echa un porrito de marihuana dos veces al mes, mientras está viendo el clásico de fútbol con una cuba en la mano –sus dos litros de Coca Cola regular y su botella de Bacardi blanco–, su Prozac guardado en un bolsillo y su Rivotril en el otro, pero que además el azúcar, los ansiolíticos, antidepresivos y el alcohol son su pan de cada día?

Nunca falta, en serio, el que nunca falta. Cierro algunas inconsistencias del discurso con los que saltan contra la tauromaquia, la condenan en su Facebook, reciben decenas de likes y, minutos más tarde, suben una foto a todas sus redes sociales, del Rib Eye más jugoso de la región: #Ribeye #Yolo #Familytime #Yummi #GraciasALaVacaKeFueEngordadaYAsesinadaParaKeMeLaComiera

Son variaciones de la turba agresiva. De la turba que hace mofa y castiga al que se sale del huacal. De la turba ciega. Indiferente. Dormida.

Hasta aquí el artículo.

No obstante, es necesario señalar que no es lo mismo matar para alimentarse (aves, peces, mamíferos u otros) que matar por diversión o “deporte”.

 

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