Indígenas, el 33% de la población pobre en el mundo

Mérida, Yucatán. Un 9 de agosto de hace 26 años se celebró una primera reunión sobre los Pueblos Indígenas de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías de la ONU.

La fecha sirve como un recuerdo al valor, diversidad cultural y formas de organización social de los más de 370 millones de indígenas existentes en el mundo, en más de 90 países distintos.

En el contexto actual del mundo, los pueblos indígenas se encuentran en amenaza, sentenció António Guterres, Secretario General de la ONU, en un mensaje con motivo de este día. Ya sea por mejores oportunidades, por la degradante condición medioambiental que afecta a sus tierras o por reemplazos debido a las fronteras entre países, los pueblos indígenas luchan por sobrevivir fieles a su cultura.

En consecuencia, los pueblos indígenas en el mundo suelen tener índices más altos de pobreza que los no indígenas, y asimismo, la taza de reducción de la pobreza en pueblos indígenas avanza mucho más lento, lo que agrava la situación, reveló el estudio Pueblos Indígenas. Pobreza y Desarrollo en 2014.

Los pueblos indígenas consolidan una tercera parte de la población pobre en el mundo, y además, tienen que luchar contra la discriminación sufrida tanto a nivel institucional, por su olvido en sistemas normativos, como en niveles más prácticos, en las escuelas y en la contratación de empleos.

En México, país multidiverso en sus culturas, existen más de 7 millones de personas que hablan alguna lengua indígena lo que representa el 6.5 por ciento de la población nacional. La mayoría, son náhuas, mayas, tzeltales o mixtecos, reveló el Inegi en 2015.

La población indígena del país no exenta las problemáticas que sus símiles por todo el mundo. Pobreza y discriminación son los dos mayores problemas en su vida diaria.

Según datos provistos por la Inegi en una encuesta sobre discriminación, en 2017 los indígenas fueron el segundo grupo de estudio que más reportó que sus derechos se respetan poco, sólo superado por las trabajadoras del hogar remuneradas. Prácticamente, la mitad de los indígenas (49.3 por ciento) indicaron que sus derechos son violentados.

En este contexto, cobra mayor importancia recalcar los logros conseguidos de este grupo de gente, que no son poco importantes. En 1992, Rigoberta Mechú, mujer guatemalteca quien desde temprana edad luchó contra la discriminación y opresión por ser indígena maya, ganó el Premio Nobel de La Paz por sus trabajos en los que luchaba por la justicia social y el derecho de aborígenes.

Hace unos años también tuvo gran relevancia mediática María Lorena, una niña tarahumara que ganó un ultramaratón de 50 kilómetros corriendo sin el equipo adecuado, con sandalias y falda.

En el contexto local, Irma Yolanda Pomol Cahum, mujer indígena yucateca hace dos años recibió de manos del presidente Enrique Peña Nieto el Premio Nacional de la Juventud 2016.

(Con información de La Jornada Maya)

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