Pobreza y desigualdad social, producto de mal diagnóstico

La fuente de las diferencias y debilidades de los planteamientos de los aspirantes a la Presidencia de la República en materia de crecimiento económico se encuentra no sólo en las inspiraciones ideológicas y doctrinarias, sino además en el diagnóstico, expusieron especialistas universitarios.

Por ello, debemos plantearnos como una tarea nacional, de la academia y de los partidos, una reflexión sistemática sobre lo que pasó y dónde estamos en esa área, dijeron.

Al tratar la pobreza, desigualdad social y crecimiento económico, Jaime Ros, profesor e investigador de la Facultad de Economía (FE), sostuvo que en ninguno de esos planteamientos el desempeño de la economía, en términos de crecimiento, es satisfactorio.

En los documentos, la mayor falta es la de un análisis crítico de las políticas macroeconómicas, fiscal, monetaria y cambiaria, y la de una propuesta opcional que debería incluir entre sus pilares principales una reforma fiscal redistributiva y generadora de ingresos públicos.

Norma Samaniego, economista por la UNAM y con amplia carrera en la administración pública, dijo que aunque los temas se tocan en las plataformas, las diferencias parten del diagnóstico. Hay uno crucial (une la parte económica con la social, la globalización y el cambio tecnológico) y que no se menciona en ninguna propuesta: la distribución funcional del ingreso.

Para Rolando Cordera, profesor emérito de la FE y coordinador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, en México se ha establecido una relación entre las desigualdades económica, social y del ingreso, a lo que se suma la vulnerabilidad social. Pero no sólo ello debe atenderse; también la concentración de la riqueza.

Difícilmente podemos tener un Estado que promueva el crecimiento y que recupere su coeficiente de inversión (que ha perdido dramáticamente en los últimos 10 años).

Mario Luis Fuentes, integrante de la Junta de Gobierno de esta casa de estudios y moderador de la sesión, comentó que el país enfrenta brechas y desigualdades que se han acrecentado en las últimas décadas, así como una presión demográfica mayor.

Hoy en día, la población económicamente activa entre 15 y 64 años es de unos 80 millones de mexicanos; de ahí, la imperiosa necesidad de crecer, distribuir la riqueza y generar empleos dignos.

Cambio necesario

María Luisa Albores, de la Coalición Juntos Haremos Historia, subrayó que los programas y la política social implementados hasta ahora no sirven; se requiere cambiar hacia una en la que se piense en sujetos y no en objetos, desde cada espacio y territorio, para generar riqueza con la gente y para ella.

De la Coalición Todos por México, Vanessa Rubio apuntó que si queremos cambiar al país hay que ver a las instituciones que hemos construido, y determinar cómo transformarlas para que nos sirvan mejor. Hay que reconocer lo que sí ha funcionado y cambiar lo que no, y empoderar a las mujeres y a los jóvenes.

Salomón Chertorivski, de la Coalición Por México al Frente, señaló que combatir la desigualdad es esencial para crecer. Se requiere mayor inversión pública y estimular la privada, además de una política salarial que recupere los sueldos y que empiece por los salarios mínimos.

Demián Sánchez, en representación de la candidata independiente Margarita Zavala, resaltó la importancia de las instituciones para que no sean decisiones personales las que guíen el destino de la nación. El papel del gobierno debe ser poner las condiciones para que la economía se desarrolle y puedan resarcirse desigualdades.

(Con información de Gaceta UNAM)

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