Refrescos, diabetes y los rituales modernos mayas

Al regresar de Los Altos de Chiapas, región donde estudia los aspectos de índole cultural relacionados con la diabetes entre los mayas, Jaime Tomás Page Pliego no dejó de notar que en uno de los puntos más visibles y transitados de Tuxtla Gutiérrez había un gigantesco espectacular con un texto sospechoso: “Comparte una Coca- Cola con Jesús”.

Aunque el promocional era parte de una campaña en la que las latas de gaseosas reproducían nombres al azar, aquí la invocación religiosa era evidente y, por ende, preocupante, en particular porque esta publicidad mesiánica fue erigida en una región sumamente creyente, donde las comunidades indígenas han hecho de esta bebida un elemento ritual después de que el protestantismo y el catolicismo moderno satanizaran el uso del aguardiente en sus ceremonias, explicó el integrante del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur.

Y no sólo ahí se aprecia cómo el refresco ha permeado en la cotidianidad chiapaneca, pues a la entrada de diversos asentamientos la trasnacional ha colocado letreros en los que se anuncia la llegada a un lugar con mensajes que dicen, por ejemplo, “Bienvenidos a San Juan Chamula”, al lado de una gigantesca botella rojinegra y logos que sobrepasan en tamaño al nombre del poblado.

Ese tipo de señalamientos tendrían que ser colocados por las autoridades locales y no por una empresa. Las interpretaciones son inequívocas: ello muestra cómo las gaseosas son una presencia cotidiana para los mayas de Chiapas, al grado de estar ligadas a muchas expresiones culturales y ser una de las principales causas de diabetes entre estos grupos.

San Cristóbal de las Casas, otro de los lugares analizados y donde la diabetes es la principal causa de muerte desde 2008; sucede que los refrescos de cola son una presencia cotidiana para los mayas de Chiapas, al grado de estar ligados a muchas expresiones culturales.

Elementos culturales

Desde hace un lustro, Page Pliego analiza este tipo de escenarios, tanto en Tenejapa y San Cristóbal de las Casas como en San Juan Chamula con el objetivo de resaltar aquellos elementos de orden cultural, usualmente soslayados por la biomedicina, pero involucrados en el desencadenamiento de la enfermedad, su prevalencia y mortalidad.

“Y es que, vista desde la antropología médica, la epidemiología y la situación general de la salud en el país, y en particular en la de los pueblos originarios, durante años la diabetes ha sido la primera causa de muerte. Eso plantea una situación de emergencia nacional.”

Para este trabajo, el académico se centró en poblaciones desprovistas de servicios de salud, donde los afectados intentan controlar el padecimiento mediante recursos propios, autoatención o incluso fármacos. “Nosotros, desde la antropología, trabajamos con las representaciones sociales de quienes viven con esta afección”.

Un aspecto que ha llamado la atención de Jaime Page es que, a decir de los mayas de Los Altos de Chiapas, la diabetes no es un asunto de herencia, aunque sí una enfermedad natural, salvo en los muy contados casos de quienes refirieron que su padecimiento era un ak’chamel o mal echado, es decir, algo que ha sido ocasionado por mala voluntad de un enemigo.

“Desde hace cinco años indagamos, por un lado, cuáles son las causas que se le dan a la enfermedad y, por el otro, cuáles son factores desencadenantes. En ambos sentidos las respuestas fueron parecidas, pero los matices distintos. En los dos hubo referencia a la alimentación y consumo excesivo de refresco y cerveza, y también en los dos se citaron condiciones de orden emocional, pues muchas mujeres señalaron que la enfermedad era producto de la violencia sufrida desde la infancia.”

Asimismo, el investigador hizo una revisión de la incidencia en la región, aunque sin basarse en las estadísticas nacionales. “No confío en ellas por construirse a partir de lo documentado en hospitales, sin consultar archivos de los distintos registros civiles”, aseveró.

Por lo anterior, Page Pliego se dio a la tarea de revisar libros de Tenejapa, San Cristóbal de las Casas y San Juan Chamula para determinar la incidencia real reportada en las actas de defunción y la situación de la diabetes en los tres municipios. Así, descubrió que desde 2008 ésta es la principal causa de muerte en el primero y segundo sitios.

“Sin embargo, en San Juan Chamula se nos oculta información, y ello preocupa porque sabemos que se trata del lugar donde más Coca-Cola se consume en el mundo. Pese a ello, los reportes de mortalidad por diabetes ahí son mínimos, no más de cuatro defunciones en un año, lo que hace sospechar, pues de nuestras entrevistas se desprende que la cantidad de diabéticos en ese municipio es enorme”.

Afectación a los pobladores

A decir de Page, un propósito del trabajo es revelar este tipo de escenarios, donde la presencia de las refresqueras afecta a la población, así como incidir en el discurso del Estado en torno a este mal, pues éste no tiene aplicabilidad en regiones como Los Altos de Chiapas. “Queremos poner el foco en la pertinencia cultural al momento de diseñar acciones”, precisó.

“Proponemos generar estrategias de orden educativo; la ventaja es que al sector salud no le costaría tanto ni se incrementaría el presupuesto. Asimismo, pedimos que los pacientes no sean atendidos sólo en el consultorio y enviados a casa con la petición de regresar en un mes, sino que además se les den indicaciones sobre dieta, ejercicio y aspectos emocionales.”

Parte de esa lucha es cambiar las cosas, ya sea señalando el daño ocasionado por el consumo excesivo de refrescos de cola, apuntando aquellos aspectos no considerados por la biomedicina o impulsando procesos educativos y de promoción adecuados, siempre con pertinencia cultural, concluyó.

(Con información de Gaceta UNAM)

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