Más de 3600 víctimas de abuso sexual infantil en iglesias alemanas

Berlín, Alemania. Más de 3600 niños, la mayoría de 13 años o menores, fueron abusados sexualmente por miembros del clero católico a lo largo de las últimas siete décadas, según las revelaciones de un informe de gran alcance.

El estudio, encargado por la Conferencia Episcopal alemana de la Iglesia católica, encontró que por lo menos 1670 trabajadores de la Iglesia (4.4 por ciento del clero) habían estado involucrados en el abuso de 3677 niños.

El estudio realizado por investigadores de tres universidades durante más de cuatro años fue un esfuerzo ambicioso para entender la escala del abuso y cómo pudo haber sido encubierto sistemáticamente durante tantas décadas.

“Estamos conscientes del nivel de abuso sexual que confirman los resultados del estudio”, dijo el obispo Stephan Ackermann de Tréveris. “Es deprimente y vergonzoso”.

Los hallazgos aún no se han hecho públicos oficialmente, pero fueron descritos en un resumen de ocho páginas que obtuvo The New York Times el 12 de septiembre. Se trata de una crónica de los casos de abuso desde 1946 hasta 2014. Uno de cada seis casos de abuso incluyó violación, descubrieron los investigadores, y la mayoría de las víctimas fueron varones.

El informe alemán estaba programado para darse a conocer el 25 de septiembre, pero se filtró y fue reportado por primera vez en el diario alemán Die Zeit el 12 de septiembre.

Por muy impactantes que sean los hallazgos en un país que hasta la fecha se había enterado en su mayor parte de casos individuales de abuso, es probable que se subestime el verdadero alcance del problema, comentó Christian Pfeiffer, un criminólogo.

Pfeiffer dijo que inicialmente le habían pedido que participara en la investigación. Al final, señaló, se rehusó porque la Iglesia quería reservarse el derecho de controlar los documentos de investigación resultantes y, en ciertas circunstancias, incluso prohibir su publicación.

“El informe no presenta el panorama completo y no es totalmente independiente”, agregó.

Los investigadores no tuvieron acceso directo a los archivos de la Iglesia, por lo que dependieron de que el personal llenara los cuestionarios, comentó. Además, en varios casos, el informe encontró evidencia de que se habían manipulado o destruido archivos relacionados con el abuso sexual de menores.

“El nivel de encubrimiento es sorprendente y va más allá de cualquier cosa que hubiera esperado”, dijo Pfeiffer.

El informe enfatizó que muchas de las víctimas que contactaron a los investigadores anónimamente tenían el sentimiento de que “aunque la Iglesia católica lamenta los abusos sexuales cometidos por clérigos, todavía falta que dé una señal de arrepentimiento real y una admisión auténtica de culpa”.

“Esta percepción debe tomarse en serio”, advirtieron, y agregaron que sería de ayuda ofrecer una compensación razonable, transparente y justa a todas las víctimas. Hasta ahora, la Iglesia alemana ha dejado que cada diócesis se encargue del asunto de las compensaciones, lo cual ha marcado grandes brechas.

El informe alemán llega después de intentos recientes por hacer un conteo de los abusos cometidos por sacerdotes católicos en otras partes del mundo, aunque los investigadores en esos lugares tuvieron más independencia.

En Pensilvania, el informe de un gran jurado que se dio a conocer en agosto reveló que más de trescientos sacerdotes habían abusado sexualmente de mil menores de edad a lo largo de setenta años. El informe provocó indignación generalizada no solo a causa de las cifras, sino también debido a la depravación del abuso y a lo que muchos consideraron insensibilidad por parte de los obispos hacia las víctimas.

El informe del gran jurado cubrió solo seis de las ocho diócesis del estado y no incluyó la concurrida diócesis de Filadelfia.

En 2004, obispos en Estados Unidos encargaron a los investigadores del Colegio Universitario de Justicia Criminal John Jay que examinaran el alcance y la naturaleza del escándalo de abusos en medio de un alboroto nacional que comenzó en Boston. Su informe encontró acusaciones de abuso contra 4392 sacerdotes y a 10.677 presuntas víctimas de 1950 a 2002. Los investigadores basaron su informe en archivos proporcionados por los obispos estadounidenses.

No obstante, muchas víctimas de abuso y sus defensores dicen que no confían en que la Iglesia sea transparente, y han hecho un llamado para que intervengan investigadores del gobierno.

Eso es lo que sucedió en Australia, donde una Comisión Real analizó el abuso infantil en muchas instituciones religiosas, entre ellas la Iglesia católica. De 1980 a 2015, hubo 1880 empleados de la Iglesia —la mayoría sacerdotes— sospechosos de haber cometido abusos, así como 4444 presuntas víctimas, según reveló el informe.

(Con información de NTimes)

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