¿Las plantas tienen conciencia?

Las plantas no son totalmente reconocidas.

Se mueven y lo sabes. La planta de tu casa saluda al sol cada mañana. En la noche, regresa a su centro.

Quizá no pienses mucho en ello. Eso es simplemente lo que hacen las plantas: reciben luz. Hacen la fotosíntesis, elaboran su alimento y viven.

¿Y qué hay de todas las señales de inteligencia vegetal que se han observado?

Si hay malas condiciones en el suelo, la planta del chícharo parece ser capaz de evaluar los riesgos. Esta sensible planta puede recordar y aprender a dejar de reaccionar si te metes lo suficiente con ella. La dionea atrapamoscas parece contar cuando los insectos disparan su trampa. Además, las plantas pueden comunicarse entre sí y con las orugas.

Ahora, un estudio publicado recientemente en Annals of Botany ha demostrado que las plantas pueden quedarse paralizadas en el mismo lugar con una amplia gama de anestésicos, incluyendo los tipos usados en humanos que se someterán a una operación.

Las deducciones del estudio pueden ayudar a los doctores a comprender mejor la variedad de anestésicos empleados para operar. Sin embargo, la investigación también resalta que las plantas son organismos complejos, quizá menos diferentes de los animales de lo que se asume con frecuencia.

“Las plantas no son solo aparatos robóticos que responden a estímulos”, dijo Frantisek Baluska, un biólogo experto en células vegetales de la Universidad de Bonn, en Alemania, y coautor del estudio. “Son organismos vivos con sus propios problemas, quizá algo parecido a los humanos, que sienten dolor o alegría. Para poder avanzar a través de esta compleja vida, deben tener alguna brújula”.

A veces las plantas utilizan esa brújula para lidiar con el estrés, la competencia o el desarrollo. Toman información de su entorno y producen sus propios anestésicos, como el mentol, el etanol y la cocaína, de manera similar a como los humanos liberan sustancias químicas que adormecen el dolor durante un traumatismo. Pueden actuar dentro de la planta misma o flotar en el aire para afectar a las plantas vecinas.

Nuestros anestésicos también tienen efecto en las plantas, según confirmó el estudio, aunque no está claro exactamente qué es lo que afectan.

Los científicos encerraron plantas de chícharo en cámaras de vidrio con éter, sumergieron las raíces de la planta y vástagos del berro de jardín en lidocaína e incluso midieron la actividad eléctrica de las células de la trampa de una dionea atrapamoscas. Más o menos una hora después las plantas no reaccionaban. Los vástagos se quedaron inactivos. La trampa de la dionea no reaccionó a un estímulo similar a un insecto arrastrándose a lo largo de sus fauces. Sus células dejaron de disparar.

Cuando pasó el efecto del sedante, las plantas regresaron a la vida, como si algo hubiera terminado con la pausa —casi como si estuvieran recuperando la conciencia, algo que típicamente no pensamos que posean. Es muy similar a lo que sucede en los animales—.

“La manera en que los organismos perciben el ambiente, responden o se adaptan está basada en algunos principios muy parecidos”, dijo Baluska.

Los investigadores ya sabían que todos los anestésicos con distintas estructuras o elementos químicos parecen detener el dolor, la conciencia o la actividad en plantas y animales, incluyendo a las bacterias. Sin embargo, después de más de un siglo de usarlos, todavía no conocemos cómo nos dejan inconscientes o cómo tantos tipos distintos actúan físicamente en el sistema nervioso humano. Algunos se unen a los receptores para apagar la actividad, pero esto no los explica a todos.

Bajo los efectos de la anestesia, las propiedades físicas de las membranas celulares cambian, tornándose más flexibles. Si se aplica presión sobre las células, este efecto se revierte y el efecto del anestésico se acaba. Lo anterior sugiere que algo simple, como lo que le sucede físicamente a la membrana de una célula, puede ser el denominador común para explicar los efectos de los anestésicos tanto en el reino animal como en el vegetal, sugieren Baluska y sus colegas.

En algunas células de la raíz de las plantas anestesiadas, Baluska y sus colaboradores encontraron que estaba siendo difícil para las membranas hacer lo que normalmente hacen, que es reciclar partes pequeñas de material celular al transportarlo adentro y afuera de las células.

Baluska no puede decir qué era lo que alteraba la función de las membranas en las plantas, pero las membranas son importantes para transferir mensajes mediante electricidad de una célula a otra que podrían llevar a la acción o el movimiento.

Algunos científicos piensan que la actividad eléctrica que se mueve a través de las neuronas contribuye a la conciencia humana. Si los anestésicos interrumpen la actividad eléctrica también en las plantas, provocando que “pierdan la conciencia”, ¿significa eso, de alguna manera, que están conscientes?

“Nadie puede contestar eso porque no podemos preguntarles”, dijo Baluska.

Aun así, quizá las plantas y nosotros somos más parecidos de lo que pensamos.

(Con información de The New York Times)

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