Uso de aguas residuales aumenta casos de enfermedades crónicas

México es el segundo país, después de China, que más utiliza agua residual cruda para el riego, pese a que contiene patógenos no controlados, metales pesados, residuos de productos de aseo personal y doméstico, derivados de combustibles, disolventes industriales y plaguicidas.

Así lo afirman investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México y de otras instituciones de educación pública en la Agenda ambiental 2018, diagnóstico y propuestas, donde señalan además que la importancia de las aguas subterráneas ha permanecido invisible, si bien éstas constituyen la principal fuente del líquido en México y en el mundo.

Valor de aguas subterráneas

Las aguas subterráneas son un bien social y el reaseguro del recurso para las generaciones futuras, además de que generan enormes riquezas económicas. Una estimación general indica que esta fuente sostiene alrededor de 62 por ciento del uso público, 52 por ciento del industrial y 34 por ciento del empleo agrícola.

El deterioro de las aguas superficiales apunta a un rápido incremento del aprovechamiento de fuentes subterráneas. “Sin embargo, hay poco entendimiento sobre el funcionamiento de los sistemas de flujo (o acuíferos) y se carece de una normatividad clara; ambos son fundamentales para su buen aprovechamiento, protección y manejo”.

A su vez, 80 por ciento del agua de calidad proviene de acuíferos, mientras que su consumo para 60 millones de mexicanos depende de fuentes sobreexplotadas.

Descentralizar tratamiento

En el documento, elaborado en el Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones (Susmai), señalan que en el próximo sexenio debe ser una prioridad el diseño de esquemas de descentralización del tratamiento de las aguas residuales, que tienen contaminantes emergentes no considerados en la norma oficial, aun cuando hay evidencia de que contribuyen al incremento de enfermedades crónico degenerativas.

En el capítulo “Problemática y política del agua”, los coordinadores Marisa Mazari Hiriart y Adalberto Noyola Robles, exponen que en México sólo 57 por ciento de las aguas residuales municipales colectadas son tratadas; funcionan 54 por ciento de las plantas menores a 100 litros por segundo, pero sólo 25 por ciento lo hacen de manera adecuada.

“En consecuencia, más de 50 por ciento de las plantas de tratamiento municipales en México presenta una calificación global de pésimo a mal funcionamiento”, pues en ninguna de ellas se aplican medidas específicas para la remoción de los contaminantes emergentes, y la cloración no asegura la eliminación completa de microorganismos resistentes.

Los expertos sugieren desarrollar nuevos diseños para elevar la eficiencia del manejo de aguas residuales, en particular en ciudades en crecimiento. A futuro se deberá evitar su envío a plantas de tratamiento alejadas de los sitios donde se generan, y preferentemente el tratamiento de los líquidos domésticos debe separarse de los industriales y de los escurrimientos urbanos.

“El enfoque convencional de instalación de grandes colectores de drenaje y grandes plantas de tratamiento de agua residual es una solución inadecuada en muchos casos”, plantean los expertos.

Recomiendan que la integración de distritos de reúso urbanos, industriales y agrícolas sea una prioridad en áreas con escasez de este recurso, buscando acercar la fuente de agua tratada a los usuarios.

Además, el deterioro de la calidad y la desconfianza generalizada hacia los servicios de abasto han favorecido el consumo de agua embotellada, colocando a México como el principal consumidor per cápita del mundo, y el segundo por volumen total.

(Con información de La Jornada)

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