La lucha contra los productos chatarra en Chile y México

Ciudad de México. Chile logró en cuatro años bajar el consumo de azúcar de sus ciudadanos en un 21.6 por ciento, luego de que se implementó un impuesto a bebidas azucaradas, así como tras sacar del mercado productos como el huevo Kinder, y de llevar a las empresas a reducir la cantidad de azúcar en sus productos, como es el caso de Coca Cola.

Un estudio de la Universidad de Chile, publicado la semana pasada, detalló que los chilenos redujeron en un 21.6 por ciento su consumo de bebidas azucaradas tras el impuesto que se implementó en 2014 a este tipo de productos.

De acuerdo con el diario chileno La Tecera, el estudio, financiado por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) de ese país y el Research Council de Reino Unido, se evaluaron los datos de compras de casi 3 mil hogares chilenos en un lapso de 2011 a 2015, lo que significa tres años antes y uno después del gravamen.

La investigación arrojó que cada chileno en un hogar promedio bebía 3.5 litros mensuales de bebidas azucaradas; tras el impuesto el consumo se redujo en 766 mililitros, y quedó en 2.7 litros mensuales. Esto equivale a 15.1 por ciento menos de consumo de azúcar en promedio al mes.

El Impuesto Adicional a las Bebidas Azucaradas (IABA) que entró en vigor en septiembre de 2014 era de 13 por ciento al importe de las bebidas con una concentración de azúcar agregada de 6.25 gramos por 100 mililitros o más. Luego tuvo un incremento al 18 por ciento del importe. En tanto, las bebidas que tienen menos de 6.5 gramos por 100 mililitros de azúcar agregada, tiene un impuesto del 10 por ciento.

Cristóbal Cuadrado, investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y parte del equipo investigador, dijo que casi un tercio del total de azúcares libres consumidos por los chilenos provienen del consumo de bebidas, jugos y aguas azucaradas.

“Esto pone a Chile entre los mayores consumidores de bebidas azucaradas del mundo en términos de calorías ingeridas al día y representa un gran contribuyente a la epidemia de obesidad que observamos”, destacó.

De acuerdo con el diario La Tercera, Carmen Silva, analista de investigación de Euromonitor International, dijo que aunque es difícil definir qué influyó en la reducción del consumo de bebidas azucaradas, podría “ser el impuesto, pero también por otras políticas puestas en marcha”.

El diario indica, por ejemplo, que en el país sudamericano, Coca Cola redujo 33 mil 700 toneladas de azúcar en sus productos, y que durante este 2018 esperan sumar otras 3 mil 400 toneladas. En tanto, en ese país, la empresa se ha propuesto que para 2020 el 50 por ciento de sus ventas sean productos libres y reducidos de azúcar.

Chile contra los productos chatarra

Desde junio de 2016, Chile también cuenta con una legislación de etiquetado que busca frenar los altos índices de obesidad en el país. La legislación regula la información nutricional, la publicidad de alimentos dirigidos a los niños y la venta en escuelas de determinados productos.

Esa legislación sacó del mercado chileno a los huevos Kinder Sorpresa, debido al “gancho” que supone el juguete que incluye el producto.

En un artículo de febrero pasado, el New York Times destacó la legislación chilena sobre la regulación del etiquetado: “Se deshicieron del Tigre Tony. Desaparecieron a Chester Cheetos. Prohibieron los Kinder Sorpresa, aquellos huevitos de chocolate que incluyen un juguete”.

El texto señala que el gobierno chileno libra una batalla contra la comida chatarra con una serie de restricciones en la publicidad, rediseños obligatorios y reglas sobre las etiquetas que tienen como objetivo transformar los hábitos alimentarios de los 18 millones de habitantes.

Detalla que desde que entró en vigor la ley, gigantes como Kellog’s han tenido que quitar a los personajes animados de sus cajas de cereales azucarados. Y también se ha prohibido la venta de chocolates, helados y papas fritas en las escuelas chilenas; esos productos tampoco pueden ser publicitados en programas de televisión o sitios web dirigidos a niños.

De acuerdo con la información del diario, la tasa de obesidad infantil en Chile está entre las más altas del mundo: la mitad de los niños de 6 años tiene sobrepeso u obesidad.

La lucha en México

En México, 7 de cada 10 adultos y 3 de cada 10 niños viven con exceso de peso, de acuerdo con cifras de la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut). Hasta 2013, en promedio, cada mexicano consumía más de 160 litros de refresco al año.

Incluso el 14 de noviembre de 2016, la Secretaría de Salud emitió dos declaratorias de emergencia sanitaria por diabetes y obesidad, debido al grave problema de salud pública que representan estos padecimientos en México. Sin embargo, un año después, en noviembre del año pasado, El Poder del Consumidor denunció que las autoridades no habían llevado a cabo las acciones para combatir estas alertas.

Los costos totales de la diabetes asociados a la obesidad en 2013 ascendieron a 85 mil millones de pesos al año, de los cuales 73 por ciento corresponde a gastos para tratamiento médico, 15 por ciento al costo generado por pérdidas al ausentismo laboral, y 12 por ciento al costo por pérdidas de ingreso debido a mortalidad prematura. En 2015, 162 mil 837 personas murieron en México por enfermedades cardiovasculares, 98 mil 521, víctimas de la diabetes mellitus.

Aquí también existe un impuesto a la bebidas azucaradas, que actualmente es de 1 peso con 17 centavos por litro en las bebidas azucaradas. Las organizaciones de la sociedad civil han pedido que este gravamen se eleve.

Los últimos resultados, de febrero de 2017, revelan que las compras de dichas bebidas se redujeron en un 9.7 por ciento; mientras en 2014, la cifra alcanzó 5.5 por ciento en la baja de las compras, con el gravamen de un peso por litro, lo que en promedio se traduce en 5.1 litros per cápita menos por año en México.

También hay una legislación para el etiquetado de los productos, sin embargo, el Poder del Consumidor ha denunciado que las etiquetas utilizadas en los alimentos y bebidas industrializadas no proporcionan información fácil de comprender para los consumidores, por lo que resultan un “atentado contra la salud” con el aval de la autoridad.

El pasado 21 de febrero, la SCJN decidió atraer el amparo en revisión 7/2017, en el que la organización –en representación de la sociedad en general– denunció que el etiquetado nutrimental frontal mexicano “se estableció sin base en evidencia científica, no es entendible por la población mexicana y establece un criterio de azúcar que representa un riesgo a la salud, violando los derechos de los consumidores”.

(Con información de Sin Embargo)

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