Si tu pareja no… ¿está bien tener relaciones con otra persona?

Tengo sesenta y tantos años y he estado felizmente casado por décadas. Siempre he sido una persona muy sexual y me considero saludable y normal, aunque ya voy de salida. Hace algunos años, mi esposa tuvo problemas de salud y me dijo que ya no está interesada en el sexo en ninguna de sus manifestaciones.

Yo sigo adorándola, pero la falta de intimidad sexual me parece tremendamente difícil. Le pedí permiso para buscar una relación sexual saludable, pero no competitiva, con alguien más. Tengo muchas consideraciones éticas sobre esa decisión, pero me gustaría analizar una.

En mi descripción en una página web de citas, expliqué la situación con algunos detalles, ya que no quería engañar a nadie. Mi perfil produjo un gran rechazo, fuertes críticas, condenas y acusaciones.

Esta calumnia parecía tener dos vertientes: yo era un “viejo cochino” y además estaba “engañando” a mi esposa —incluso con su permiso— y debería recibir un castigo. Me pareció que ambas respuestas eran inmorales e injustas.

Mi situación no es extraordinaria. Sin embargo, parece que no hay una vía para abordar los retos de la vejez y la rigidez bíblica de una sociedad que gasta millones en juventud y erotismo pero nada en pensar. ¿Qué debería hacer?

En circunstancias normales, los votos matrimoniales no deberían estar sujetos a renegociación. Sin embargo, has interpretado la declaración de tu esposa como un momento que marca una desviación de las circunstancias normales.

¿Ahora qué?

El sexo requiere del consentimiento de todas las partes involucradas y el consentimiento real descarta que haya malinterpretaciones significativas. Así que tendrás que encontrar a una pareja que acepte tu situación.

Esto, como te has dado cuenta, puede ser difícil. Una muestra son las reacciones de las mujeres en la página de citas, la mayoría de las cuales quieren tener al menos la posibilidad de una relación romántica (tú afirmas tener el permiso de tu esposa; tal vez algunas mujeres se preguntaron si ella sentía que tenía otra opción. Sin embargo, parece ser que tú has decidido que su consentimiento era sincero y que lo había dado libremente).

Así que tienes que lidiar con los comentarios desagradables en la página de citas y esperar a ver si cambia tu suerte. O bien, puedes encontrar un sitio para personas que estén en relaciones abiertas. De cualquier modo, me preocupa un poco.

El deseo sexual puede confundir al cerebro; incluso si tu esposa acepta de manera honesta la apertura de su relación, en realidad no sabes adónde te pueda llevar salir con alguien más.

Este podría ser un debate para el pecado de Onán, en el que solo hay una persona de la cual puedes enamorarte, y esa persona eres tú.

(Con información de The New York Times)

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