Ante guerra fallida, enfoque de salud pública a las drogas

Haber declarado la guerra a las drogas ha sido una estrategia fallida. Las políticas vigentes en torno al consumo de esas sustancias son insuficientes; por ello, lo sensato es revisar qué otras opciones pueden haber para enfrentar el problema, afirmó el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente.

El tema debe ser tratado con un enfoque de salud pública, propuso. “De todo el dinero gastado en esa guerra durante los últimos dos gobiernos, sólo 2.7 por ciento se ha dedicado al problema de salud. ¿Dónde están los programas de prevención, los centros de atención, las campañas masivas en escuelas, los programas de reinserción social?”, cuestionó el también presidente del consejo directivo de The Aspen Institute México.

Al participar en el Sexto Simposio La Prevención de las Adicciones en las Comunidades Estudiantiles, organizado por la Red de Instituciones Educativas contra las Adicciones de la Ciudad de México, señaló que en los últimos 15 años, tanto en hombres como en mujeres, el consumo de cualquiera de las drogas consideradas ilegales ha crecido en nuestro país, al mismo ritmo que en el resto del planeta.

La política mundial contra las drogas no está funcionando: cada vez se consume más, hay más opciones y son más baratas. En México la que más se consume es la marihuana, dijo en el Auditorio Adrián Gilbert de la Universidad La Salle.

Educar y prevenir

De la Fuente enfatizó que todas las drogas hacen daño. “No estoy en favor de que se consuman, pero tampoco de que los consumidores sean tratados como criminales y los metamos a la cárcel. Lo que hay que hacer es tratar de educar y prevenir a la población”.

La mejor forma es educar. Por ello, el tema debe ser hablado, pero no sólo desde el bachillerato, sino desde el nivel básico, en la primaria, y con los padres de familia, planteó. Y debido a que la verdadera puerta de entrada del consumo de drogas es el alcohol, habría que poner énfasis en la prevención de su empleo.

No todos los usuarios se vuelven adictos, abundó. Así ocurre a 11 por ciento de los que toman anfetaminas, 15 por ciento de quien bebe alcohol, 17 por ciento de los que usan cocaína, 23 por ciento de quien consume heroína y 32 por ciento de los que fuman nicotina. “Esta última es la más adictiva, entonces en dónde está la lógica de decir que una es o no es legal”.

Para el uso de sustancias que alteran la conciencia y que se usan con fines lúdicos o recreativos, hay cinco criterios fundamentales a considerar: la potencia de la droga, la frecuencia con que se use, la dosis, la edad de inicio y el estado de salud de la persona, concluyó.

(Con información de Gaceta UNAM)

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